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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014
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Tres caras para un violador

Lo confundieron con el verdadero violador de una chica de 16 años. Pasó un año y siete meses en la cárcel, hasta que un estudio de ADN probó su inocencia. Tiempo atrás, otro inocente había caído en desgracia, acusado de otro abuso cometido por el mismo violador.

Tanto se parecía al violador, que la chica que había sido abusada lo confundió con aquel en la rueda de reconocimiento. Lo mismo hicieron los cuatro testigos que lo vieron todo. El 29 de diciembre de 1999, Ricardo Nieva vio entrar de repente a los policías a la pizzería donde trabajaba. Se asustó, no porque ocultara algo, sino porque se dio cuenta que lo que buscaban con tanta prisa era a él. Le dijeron que estaba acusado de haber violado a una chica de 16 años en La Plata, lo subieron al patrullero y a las pocas horas - como si el mundo ese día hubiese girado más rápido - se encontró preso en la cárcel de Olmos. Su familia y sus amigos jamás creyeron que ese muchacho trabajador de 28 años, con carnet de buena persona, se había transformado de un día a otro en violador. Con dolor de madre, Rosa, lloró a su hijo cada noche convencida de que esta vez, la Justicia había cometido una injusticia. Los estudios de ADN, demostraron que Ricardo Nieva era inocente. El Tribunal en lo Criminal N°2 de La Plata dispuso su liberación el 18 de julio de 2001. Otra vez el mundo pareció moverse a una velocidad inaudita y Ricardo, el supuesto violador de una menor, había dejado de serlo gracias al veredicto de la ciencia. No obstante, su parecido físico con el violador real, lo pagó con un año y siete meses de cárcel. El 19 de julio, salió de Olmos. Las muestras de ADN extraídas del cuerpo de la víctima, correspondían a Alberto Salas, ahora preso por una violación anterior. Lo peor de todo fue que, por aquel delito, también había pagado otro inocente. Silvio Herrera había sido acusado de violación y, al igual que Nieva, estuvo preso porque los testigos lo confundieron con Salas. Como con Nieva, una prueba de ADN demostró su inocencia. En febrero último, recobró la libertad.

Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

Tres caras para un violador

Lo confundieron con el verdadero violador de una chica de 16 años. Pasó un año y siete meses en la cárcel, hasta que un estudio de ADN probó su inocencia. Tiempo atrás, otro inocente había caído en desgracia, acusado de otro abuso cometido por el mismo violador.

Tres caras para <celeste>un violador
Tanto se parecía al violador, que la chica que había sido abusada lo confundió con aquel en la rueda de reconocimiento. Lo mismo hicieron los cuatro testigos que lo vieron todo. El 29 de diciembre de 1999, Ricardo Nieva vio entrar de repente a los policías a la pizzería donde trabajaba. Se asustó, no porque ocultara algo, sino porque se dio cuenta que lo que buscaban con tanta prisa era a él. Le dijeron que estaba acusado de haber violado a una chica de 16 años en La Plata, lo subieron al patrullero y a las pocas horas - como si el mundo ese día hubiese girado más rápido - se encontró preso en la cárcel de Olmos. Su familia y sus amigos jamás creyeron que ese muchacho trabajador de 28 años, con carnet de buena persona, se había transformado de un día a otro en violador. Con dolor de madre, Rosa, lloró a su hijo cada noche convencida de que esta vez, la Justicia había cometido una injusticia. Los estudios de ADN, demostraron que Ricardo Nieva era inocente. El Tribunal en lo Criminal N°2 de La Plata dispuso su liberación el 18 de julio de 2001. Otra vez el mundo pareció moverse a una velocidad inaudita y Ricardo, el supuesto violador de una menor, había dejado de serlo gracias al veredicto de la ciencia. No obstante, su parecido físico con el violador real, lo pagó con un año y siete meses de cárcel. El 19 de julio, salió de Olmos. Las muestras de ADN extraídas del cuerpo de la víctima, correspondían a Alberto Salas, ahora preso por una violación anterior. Lo peor de todo fue que, por aquel delito, también había pagado otro inocente. Silvio Herrera había sido acusado de violación y, al igual que Nieva, estuvo preso porque los testigos lo confundieron con Salas. Como con Nieva, una prueba de ADN demostró su inocencia. En febrero último, recobró la libertad.

Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.