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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014

Todos los precios van al Cielo

La cuota de mantenimiento de la parcela que Lalo adquirió para su familia en un cementerio privado, pactada en dólares durante la convertibilidad, aumentó un 40%, echando por tierra las normas que establecen la pesificación 1 a 1 de los contratos en moneda extranjera.

Don Lalo, de 73 años, hace tres que adquirió los derechos sobre una parcela para su familia en el cementerio privado Parque de la Gloria, frente a la ruta 2, en el partido bonaerense de La Plata. Hasta diciembre abonaba por canon de mantenimiento 100 pesos semestrales. En junio le llegó la nueva cuota posconvertibilidad a 140 pesos, cuando tanto la Ley de emergencia económica como el decreto 214 pesifican los contratos acordados entre particulares en moneda extranjera 1 a 1 respecto del dólar. No obstante, en la nota recibida por don Lalo, la empresa mortuoria justifica el aumento del 40% en base a “las nuevas disposiciones monetarias impuestas por el gobierno”. Se equivocan, así, los conceptos de reconversión de contratos en dólares entre privados, ya que la pesificación a 1.40 rige sólo para los depósitos bancarios reprogramados. Pero la equivocación no es ingenua: resulta de un aumento disfrazado de legalidad que - por la confusión que generan la sucesión de disposiciones económicas de los últimos meses - puede hacer creer al usuario que debe asumirla como verdadera. Sin embargo, la normativa vigente es clara al respecto. El artículo 11 de la Ley 25561 del mes de enero, convierte en pesos 1 a 1 “las prestaciones dinerarias exigibles desde la fecha de promulgación de la presente ley, originadas en contratos celebrados entre particulares, sometidos a normas de derecho privado, pactados en dólares u otra moneda extranjera”. Propone, además, un plazo de 180 días para que las partes puedan sentarse a negociar nuevas condiciones del contrato y repartir las pérdidas que produjo la salida de la convertibilidad en ambas. Por su parte, el decreto 214, del 4 de febrero, ratifica esta pesificación 1 a 1 en su artículo 8, con la aclaración de que rige para “las obligaciones exigibles de dar sumas de dinero, expresadas en dólares estadounidenses u otra moneda extranjera, no vinculadas al sistema financiero, cualquiera sea su origen o naturaleza”. En el contrato que firmó don Lalo con la empresa, ésta se reserva el derecho de aumentar las tarifas correspondientes al mantenimiento del parque, sepulturas y demás instalaciones cuando lo crea conveniente. Sin embargo, el aumento impuesto a este hombre, está envuelto en un supuesto permiso otorgado por las normas monetarias, cuando éstas expresan todo lo contrario. Por otra parte, un alza injustificada en las cuotas comportaría una cláusula abusiva. “Que me digan entonces, en qué medida aumentaron los insumos o las tierras para aceptar que el servicio cuesta ahora esta cantidad de pesos”, cuestionan desde Defensa del Consumidor.
Defiéndase intentó comunicarse con el titular de Parque de la Gloria, Daniel Geuna, para permitirle dar su explicación sobre este aumento. Mientras aguardamos que nos atendieran, una voz grabada en el teléfono rezaba que “Nadie desaparece definitivamente mientras perdure su recuerdo”. Pero el que sí desapareció - al menos para responder a nuestra consulta - fue el señor Geuna, quien por intermedio de su secretaría se negó a atender a este medio. Defiéndase trató de hablar también con alguno de los directivos de la Cámara de Cementerios Privados (CACEPRI), que agrupa a estas empresas y de la cual Geuna integró la dirección. En dos días, tampoco obtuvimos respuesta. El mismo vacío de respuesta que encontramos en los directivos, aparece también en cuanto a la legislación en la materia, dado que a nivel nacional la actividad mortuoria carece de regulación. “Cada municipio lo reglamenta a través de su legislatura y en algunos lados no hay absolutamente nada”, afirmó a Defiéndase el director del cementerio de Chacarita, ingeniero Ernesto González. En el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires existe una ordenanza municipal del año 1951, la 17559, que normaliza la higiene mortuoria de los cementerios porteños, y reglamenta sobre la posesión de tierras y sobre todo lo que puede y no puede hacerse en relación con los restos y las cenizas. El titular de la Chacarita es partidario de una legislación unificada que permita un mayor control sobre los cementerios, sobre todo los privados. En cuanto a éstos González señaló que “los municipios habilitan a estas empresas para la utilización de tierras dándoles lo mismo una ferretería o un almacén que un cementerio, y lo que ocurre adentro pasa a ser responsabilidad del dueño del cementerio”. De este lado de la avenida General Paz, los cementerios que hay son públicos, salvo los cementerios Alemán y Británico, que tienen una concesión por 99 años y funcionan dentro del cementerio de Chacarita. Los restantes: el de Recoleta, Flores y la Dirección de crematorios dependen, al igual que el de Chacarita, de la Dirección General de Cementerios, bajo la órbita del Gobierno de la Ciudad. La relación de servicio entre los cementerios privados y sus usuarios vivos tiene también sus costados difíciles. Por un lado, en la misma cultura que evita hablar de la muerte porque la considera un tema tabú y, por el otro, en la situación emotiva que involucra al ser humano que sobrevive al hecho luctuoso, el cual se encuentra sin ánimo para discutir condiciones que reclamaría en otras circunstancias o ámbitos.
¿Tengo que aceptar el aumento?


Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

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La cuota de mantenimiento de la parcela que Lalo adquirió para su familia en un cementerio privado, pactada en dólares durante la convertibilidad, aumentó un 40%, echando por tierra las normas que establecen la pesificación 1 a 1 de los contratos en moneda extranjera.

Todos los precios <celeste>van al Cielo
Don Lalo, de 73 años, hace tres que adquirió los derechos sobre una parcela para su familia en el cementerio privado Parque de la Gloria, frente a la ruta 2, en el partido bonaerense de La Plata. Hasta diciembre abonaba por canon de mantenimiento 100 pesos semestrales. En junio le llegó la nueva cuota posconvertibilidad a 140 pesos, cuando tanto la Ley de emergencia económica como el decreto 214 pesifican los contratos acordados entre particulares en moneda extranjera 1 a 1 respecto del dólar. No obstante, en la nota recibida por don Lalo, la empresa mortuoria justifica el aumento del 40% en base a “las nuevas disposiciones monetarias impuestas por el gobierno”. Se equivocan, así, los conceptos de reconversión de contratos en dólares entre privados, ya que la pesificación a 1.40 rige sólo para los depósitos bancarios reprogramados. Pero la equivocación no es ingenua: resulta de un aumento disfrazado de legalidad que - por la confusión que generan la sucesión de disposiciones económicas de los últimos meses - puede hacer creer al usuario que debe asumirla como verdadera. Sin embargo, la normativa vigente es clara al respecto. El artículo 11 de la Ley 25561 del mes de enero, convierte en pesos 1 a 1 “las prestaciones dinerarias exigibles desde la fecha de promulgación de la presente ley, originadas en contratos celebrados entre particulares, sometidos a normas de derecho privado, pactados en dólares u otra moneda extranjera”. Propone, además, un plazo de 180 días para que las partes puedan sentarse a negociar nuevas condiciones del contrato y repartir las pérdidas que produjo la salida de la convertibilidad en ambas. Por su parte, el decreto 214, del 4 de febrero, ratifica esta pesificación 1 a 1 en su artículo 8, con la aclaración de que rige para “las obligaciones exigibles de dar sumas de dinero, expresadas en dólares estadounidenses u otra moneda extranjera, no vinculadas al sistema financiero, cualquiera sea su origen o naturaleza”. En el contrato que firmó don Lalo con la empresa, ésta se reserva el derecho de aumentar las tarifas correspondientes al mantenimiento del parque, sepulturas y demás instalaciones cuando lo crea conveniente. Sin embargo, el aumento impuesto a este hombre, está envuelto en un supuesto permiso otorgado por las normas monetarias, cuando éstas expresan todo lo contrario. Por otra parte, un alza injustificada en las cuotas comportaría una cláusula abusiva. “Que me digan entonces, en qué medida aumentaron los insumos o las tierras para aceptar que el servicio cuesta ahora esta cantidad de pesos”, cuestionan desde Defensa del Consumidor.
Defiéndase intentó comunicarse con el titular de Parque de la Gloria, Daniel Geuna, para permitirle dar su explicación sobre este aumento. Mientras aguardamos que nos atendieran, una voz grabada en el teléfono rezaba que “Nadie desaparece definitivamente mientras perdure su recuerdo”. Pero el que sí desapareció - al menos para responder a nuestra consulta - fue el señor Geuna, quien por intermedio de su secretaría se negó a atender a este medio. Defiéndase trató de hablar también con alguno de los directivos de la Cámara de Cementerios Privados (CACEPRI), que agrupa a estas empresas y de la cual Geuna integró la dirección. En dos días, tampoco obtuvimos respuesta. El mismo vacío de respuesta que encontramos en los directivos, aparece también en cuanto a la legislación en la materia, dado que a nivel nacional la actividad mortuoria carece de regulación. “Cada municipio lo reglamenta a través de su legislatura y en algunos lados no hay absolutamente nada”, afirmó a Defiéndase el director del cementerio de Chacarita, ingeniero Ernesto González. En el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires existe una ordenanza municipal del año 1951, la 17559, que normaliza la higiene mortuoria de los cementerios porteños, y reglamenta sobre la posesión de tierras y sobre todo lo que puede y no puede hacerse en relación con los restos y las cenizas. El titular de la Chacarita es partidario de una legislación unificada que permita un mayor control sobre los cementerios, sobre todo los privados. En cuanto a éstos González señaló que “los municipios habilitan a estas empresas para la utilización de tierras dándoles lo mismo una ferretería o un almacén que un cementerio, y lo que ocurre adentro pasa a ser responsabilidad del dueño del cementerio”. De este lado de la avenida General Paz, los cementerios que hay son públicos, salvo los cementerios Alemán y Británico, que tienen una concesión por 99 años y funcionan dentro del cementerio de Chacarita. Los restantes: el de Recoleta, Flores y la Dirección de crematorios dependen, al igual que el de Chacarita, de la Dirección General de Cementerios, bajo la órbita del Gobierno de la Ciudad. La relación de servicio entre los cementerios privados y sus usuarios vivos tiene también sus costados difíciles. Por un lado, en la misma cultura que evita hablar de la muerte porque la considera un tema tabú y, por el otro, en la situación emotiva que involucra al ser humano que sobrevive al hecho luctuoso, el cual se encuentra sin ánimo para discutir condiciones que reclamaría en otras circunstancias o ámbitos.
¿Tengo que aceptar el aumento?


Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.