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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014
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Perfil del jugador compulsivo

En este nota, algunas consideraciones brindadas por psicólogos y expertos en el tratamiento de adicciones para conocer a la persona adicta al juego

El juego compulsivo es el síntoma evidente de un desorden emocional. Los factores emocionales implicados son: incapacidad o rechazo para aceptar la realidad, inseguridad emocional, inmadurez y falta de autoestima. El jugador siente que es más importante cuando juega. Muchos psiquiatras opinan que el jugador compulsivo tiene una necesidad subyacente de autodestrucción. El juego compulsivo ocasiona desesperación y humillación en la vida de miles de hombres, mujeres y chicos. El jugador compulsivo es una persona dominada por una irresistible necesidad de jugar. Unido a esto, está la idea obsesiva de que no sólo encontrará la forma de controlar el juego sino también de disfrutarlo. Esta enfermedad causa deterioros en casi todos los aspectos de la vida de una persona. El jugador compulsivo trata de crear la imagen de un filántropo y de un ´buen tipo´. La mayor parte del tiempo vive en un mundo de sueños que satisface sus necesidades emocionales. Sueña con una vida llena de amigos, autos nuevos, abrigos de visón, penthouses, yates, etc. Patéticamente pareciera que ninguna ganancia fuese lo suficientemente grande para que el más pequeño de los sueños se convierta en realidad, tal vez porque, para él, todo el dinero que gane es sagrado. Siempre debe regresar para ganar más, ninguna cantidad es suficiente. Por último, jugará con desesperación y su mundo de sueños no le proporcionará ningún alivio, se destruye a sí mismo y a todos los que toca. Cuando el jugador compulsivo llegue al punto en que admita que tiene un problema y que desea dejar de jugar, encontrará ayuda a través de Jugadores Anónimos. Jug-Anon

Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

Perfil del jugador compulsivo

En este nota, algunas consideraciones brindadas por psicólogos y expertos en el tratamiento de adicciones para conocer a la persona adicta al juego

Perfil del  <celeste>jugador compulsivo
El juego compulsivo es el síntoma evidente de un desorden emocional. Los factores emocionales implicados son: incapacidad o rechazo para aceptar la realidad, inseguridad emocional, inmadurez y falta de autoestima. El jugador siente que es más importante cuando juega. Muchos psiquiatras opinan que el jugador compulsivo tiene una necesidad subyacente de autodestrucción. El juego compulsivo ocasiona desesperación y humillación en la vida de miles de hombres, mujeres y chicos. El jugador compulsivo es una persona dominada por una irresistible necesidad de jugar. Unido a esto, está la idea obsesiva de que no sólo encontrará la forma de controlar el juego sino también de disfrutarlo. Esta enfermedad causa deterioros en casi todos los aspectos de la vida de una persona. El jugador compulsivo trata de crear la imagen de un filántropo y de un ´buen tipo´. La mayor parte del tiempo vive en un mundo de sueños que satisface sus necesidades emocionales. Sueña con una vida llena de amigos, autos nuevos, abrigos de visón, penthouses, yates, etc. Patéticamente pareciera que ninguna ganancia fuese lo suficientemente grande para que el más pequeño de los sueños se convierta en realidad, tal vez porque, para él, todo el dinero que gane es sagrado. Siempre debe regresar para ganar más, ninguna cantidad es suficiente. Por último, jugará con desesperación y su mundo de sueños no le proporcionará ningún alivio, se destruye a sí mismo y a todos los que toca. Cuando el jugador compulsivo llegue al punto en que admita que tiene un problema y que desea dejar de jugar, encontrará ayuda a través de Jugadores Anónimos. Jug-Anon

Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.