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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014

Peligro de volquete

La ciudad está llena de sorpresas, y a la vuelta de cualquier esquina de una calle a oscuras, un automovilista puede impactar contra un volquete mal señalizado o mal estacionado. ¿Quién es el responsable, yo, que no lo supe esquivar o el dueño del volquete, que lo tenía sin balizas?

Puede sospecharse que la única manera posible de chocar contra un volquete es conduciendo muy distraído o ebrio. Pero teniendo en cuenta el alumbrado deficiente de ciertas calles de la ciudad, la colocación de contenedores de escombros en horarios o lugares prohibidos y la ausencia de balizas destellantes que adviertan al conductor de su presencia, la posibilidad de un accidente no parece tan remota. Los propietarios de volquetes están convencidos de que esas criaturas metálicas, varadas junto al cordón como grandes ballenas urbanas, son apenas tachos de basura gigantes y no un potencial peligro para los automovilistas. Pero se equivocan. La Justicia considera a los volquetes cosas riesgosas y, por lo tanto, a sus propietarios les caben las mismas responsabilidades que a un automovilista que provoca un accidente con su vehículo. Ramón Gallo conducía su auto por el 1500 de la calle Ayacucho en el centro porteño cuando se topó con un contenedor de la empresa Truck Service S.A., estacionado sin señalización frente a una obra en construcción. Como el choque le provocó lesiones, creyó que alguien tendría que hacerse cargo del daño y demandó entonces al propietario del volquete y a Valentín Guitelman Hormigón Armado, por ser el contratista de la obra. Gallo solicitó al juez que los demandados sean 100% responsables del siniestro y éstos pretendieron atribuirle toda la culpa a la víctima. La sentencia del magistrado repartió las cosas de este modo: 80% de responsabilidad para el propietario del volquete y el contratista y 20% para el conductor del vehículo. Los demandados apelaron la medida, pero la Sala B de la Cámara en lo Civil, integrada por los doctores Félix de Igarzabal, López Aramburu y Jerónimo Sansó, confirmó los porcentajes distribuidos en primera instancia. Los camaristas entendieron que estos porcentuales se deben a que el contenedor comporta una cosa riesgosa, expresada en el artículo 1.113 del Código Civil, con el agravante de que el objeto no contaba con las balizas de señalización reglamentarias que, tal vez, hubieran evitado el accidente. De un total de $27.000, los perdedores del pleito deberán abonar $21.600 y los $5.400 restantes correrán por cuenta del conductor. Más allá de este caso en particular, veamos qué criterios suelen tomar los jueces frente a accidentes con contenedores en la vía pública. ¿Por qué no es responsable en un 100% el propietario del volquete? Porque el conductor del vehículo no puede eximirse totalmente de la responsabilidad, ya que de acuerdo con las leyes de tránsito es su obligación circular con suma atención y conservar en todo momento el dominio del volante. Por otra parte, si el propietario del volquete cumplió con las normas exigidas para el servicio, como son: número de habilitación pintado sobre el metal, balizas destellantes, buen estado de mantenimiento y ubicación apropiada (en lugares y horarios permitidos para estacionar), tendrá argumentos sólidos para su defensa en juicio. No obstante, por considerarse el volquete una cosa riesgosa, su guardián o dueño se presume a priori culpable del daño que pudiera llegar a ocasionar, según lo previsto por el artículo 1.113 del Código Civil. Para liberarse en forma total o parcial de su responsabilidad, deberá demostrar la culpa de la víctima. La víctima puede ser total o parcialmente culpable si, por ejemplo, embistió al volquete en estado de ebriedad o drogado, manejando con exceso de velocidad o en condiciones de luminosidad óptimas que permitían divisar al objeto y eludirlo si hubiera tenido el perfecto control del auto.
Si un contenedor cae del camión que lo transporta, ¿quién es responsable? Imaginemos esta situación no deseada de un conductor que viaja detrás del camión transportador y en una frenada brusca se desprende el volquete, causando un daño. La víctima podrá iniciar acciones legales contra el transportador y contra el propietario del volquete y será el juez quien determine los porcentuales de acuerdo al estado de conservación del contenedor, la maniobra imprudente del chofer que originó el deslizamiento y la mala sujeción del contenedor arriba del camión.

Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

Peligro de volquete

La ciudad está llena de sorpresas, y a la vuelta de cualquier esquina de una calle a oscuras, un automovilista puede impactar contra un volquete mal señalizado o mal estacionado. ¿Quién es el responsable, yo, que no lo supe esquivar o el dueño del volquete, que lo tenía sin balizas?

Peligro de <celeste>volquete
Puede sospecharse que la única manera posible de chocar contra un volquete es conduciendo muy distraído o ebrio. Pero teniendo en cuenta el alumbrado deficiente de ciertas calles de la ciudad, la colocación de contenedores de escombros en horarios o lugares prohibidos y la ausencia de balizas destellantes que adviertan al conductor de su presencia, la posibilidad de un accidente no parece tan remota. Los propietarios de volquetes están convencidos de que esas criaturas metálicas, varadas junto al cordón como grandes ballenas urbanas, son apenas tachos de basura gigantes y no un potencial peligro para los automovilistas. Pero se equivocan. La Justicia considera a los volquetes cosas riesgosas y, por lo tanto, a sus propietarios les caben las mismas responsabilidades que a un automovilista que provoca un accidente con su vehículo. Ramón Gallo conducía su auto por el 1500 de la calle Ayacucho en el centro porteño cuando se topó con un contenedor de la empresa Truck Service S.A., estacionado sin señalización frente a una obra en construcción. Como el choque le provocó lesiones, creyó que alguien tendría que hacerse cargo del daño y demandó entonces al propietario del volquete y a Valentín Guitelman Hormigón Armado, por ser el contratista de la obra. Gallo solicitó al juez que los demandados sean 100% responsables del siniestro y éstos pretendieron atribuirle toda la culpa a la víctima. La sentencia del magistrado repartió las cosas de este modo: 80% de responsabilidad para el propietario del volquete y el contratista y 20% para el conductor del vehículo. Los demandados apelaron la medida, pero la Sala B de la Cámara en lo Civil, integrada por los doctores Félix de Igarzabal, López Aramburu y Jerónimo Sansó, confirmó los porcentajes distribuidos en primera instancia. Los camaristas entendieron que estos porcentuales se deben a que el contenedor comporta una cosa riesgosa, expresada en el artículo 1.113 del Código Civil, con el agravante de que el objeto no contaba con las balizas de señalización reglamentarias que, tal vez, hubieran evitado el accidente. De un total de $27.000, los perdedores del pleito deberán abonar $21.600 y los $5.400 restantes correrán por cuenta del conductor. Más allá de este caso en particular, veamos qué criterios suelen tomar los jueces frente a accidentes con contenedores en la vía pública. ¿Por qué no es responsable en un 100% el propietario del volquete? Porque el conductor del vehículo no puede eximirse totalmente de la responsabilidad, ya que de acuerdo con las leyes de tránsito es su obligación circular con suma atención y conservar en todo momento el dominio del volante. Por otra parte, si el propietario del volquete cumplió con las normas exigidas para el servicio, como son: número de habilitación pintado sobre el metal, balizas destellantes, buen estado de mantenimiento y ubicación apropiada (en lugares y horarios permitidos para estacionar), tendrá argumentos sólidos para su defensa en juicio. No obstante, por considerarse el volquete una cosa riesgosa, su guardián o dueño se presume a priori culpable del daño que pudiera llegar a ocasionar, según lo previsto por el artículo 1.113 del Código Civil. Para liberarse en forma total o parcial de su responsabilidad, deberá demostrar la culpa de la víctima. La víctima puede ser total o parcialmente culpable si, por ejemplo, embistió al volquete en estado de ebriedad o drogado, manejando con exceso de velocidad o en condiciones de luminosidad óptimas que permitían divisar al objeto y eludirlo si hubiera tenido el perfecto control del auto.
Si un contenedor cae del camión que lo transporta, ¿quién es responsable? Imaginemos esta situación no deseada de un conductor que viaja detrás del camión transportador y en una frenada brusca se desprende el volquete, causando un daño. La víctima podrá iniciar acciones legales contra el transportador y contra el propietario del volquete y será el juez quien determine los porcentuales de acuerdo al estado de conservación del contenedor, la maniobra imprudente del chofer que originó el deslizamiento y la mala sujeción del contenedor arriba del camión.

Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.