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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014

Mi ex pareja se instaló en mi casa

Como los concubinos no sellan pactos de amor ante Dios o la Justicia, si esta unión de hecho se rompe, ¿se aplica el evasivo “si te he visto no me acuerdo” o hay obligaciones que la sola convivencia vuelve ineludibles? ¿Qué derechos tiene un concubino? ¿Puedo echarlo si no se va de casa?

Una tendencia común a las parejas modernas es la de vivir el hoy sin pensar qué será de los dos en el después. Con un habilidoso quiebre de convencionalismos, sortean el paso por el registro civil y la misa de esponsales y se zambullen de lleno en una convivencia amorosa que hubiera sonrojado a los padres de sus padres: el concubinato, o para llamarlo de un modo más sentimental: el amor sin papeles. Como en los mejores matrimonios, en el concubinato todo funciona de maravillas hasta que por una jugarreta del destino, ese todo algunas veces se va a los caños. Pero a diferencia de los primeros, los que se dieron el sí sin testigos ni mayores formalidades, tienen poco y nada para reclamarle al otro. Aunque a veces lo olviden. Un reciente fallo de la Sala 1 de la Cámara Primera de Apelaciones en lo Civil y Comercial resolvió darle la razón a una mujer que solicitó a la Justicia el desalojo de su ex concubino de la casa que había comprado ella. Después de 20 años de convivencia, la mujer decidió poner fin al asunto. Pero el eterno novio no lo entendió de esa manera y se negó a abandonar la casa de ella, donde vivía junto a los dos hijos de la pareja. Para imponer su capricho, le habló el lenguaje de los golpes, que derivaron en una denuncia policial y en la posterior huída de la mujer de su propia casa en 1997 para salvarse de la brutalidad del ex. Como tampoco dieron resultado las reiteradas intimaciones para que el hombre se marchara, transcurrido un tiempo ella accedió a firmar un contrato de comodato sobre el garaje de la vivienda, entretanto iniciaba un juicio por desalojo contra él, pero no contra sus hijos. El juez de primera instancia hizo lugar a la demanda, obligando al hombre a abandonar la casa. El no se quedó quieto y apeló la medida que la Cámara luego acabó por confirmar. Si bien la Justicia dictaminó hacer efectivo el desalojo, durante el proceso se suscitó una serie de cuestiones acerca de si el concubino era o no un intruso de la vivienda; dato que, de negarse, podría llegar a invalidar la acción de desalojo. El planteo realizado por la defensa de la mujer pudo haber sido desestimado por los jueces, si no fuera porque fue víctima de actos de violencia que merecían por sí mismos la acción de desalojo contra el ex concubino. De todas maneras, valen algunas aclaraciones. ¿El concubino puede ser considerado un intruso? No. La unión de hecho tiene características propias que no pueden enmarcarse dentro de una relación de comodato - donde la permanencia en la vivienda una vez finalizado el contrato, convierte al beneficiario en un intruso -, sociedad de hecho o condominio.
  1. No es comodato, porque en éste se presta la vivienda en forma gratuita para su uso con un plazo de entrega fijado en forma tácita o por escrito.
  2. Tampoco es una sociedad de hecho, dado que los concubinos no están legalmente registrados.
  3. No puede hablarse de condominio, puesto que la pareja puede, cada uno por su lado, comprar bienes o venderlos sin el consentimiento del otro, siendo éstos propiedad única de quien realice dicha operación.
´AbogadoPuesto a definir la estrategia más acertada para plantear el abandono de la casa de un ex concubino cuya propiedad no le corresponde, el abogado civilista Gustavo Pasquali, señaló que “dado que el concubino no es un intruso ni vive siquiera en comodato, la acción por desalojo podría ser desestimada por la Justicia, puesto que se aplicaría a esos casos. Considero, entonces, que el planteo del demandante debe consistir en una acción de reivindicación, para recuperar la propiedad”. El Código Civil refiere en el artículo 2758 a la acción de reivindicación como “una acción que nace del dominio que cada uno tiene de cosas particulares, por la cual el propietario que ha perdido la posesión, la reclama y la reivindica, contra aquel que se encuentra en posesión de ella”. También está prevista por el Código la acción posesoria, como otro remedio para permitir al dueño del inmueble su recupero. Para ello, dice el artículo 2494, “el demandante debe probar su posesión, el despojo y el tiempo en que el demandado lo cometió”. En ciertas ocasiones, los concubinos propietarios, cansados de tener a sus ex parejas viviendo dentro de sus casas, utilizan métodos menos ortodoxos para bloquearles la entrada como, por ejemplo, el clásico cambio de cerradura, acompañado del consecutivo “andá a cantarle a Gardel”, por si no le quedó claro el asunto. Si el ex concubino aportó dinero para la casa de ella, ¿puede exigir su parte? ´AbogadaA diferencia del matrimonio, donde lo obtenido después del casamiento se considera bien ganancial, en el concubinato los bienes son siempre propios, es decir, del que los adquirió, salvo los recibidos por herencia o donación. Por eso “si el concubino puso dinero de su bolsillo para la compra, mantenimiento o refacción de la vivienda, va a tener que demostrarlo, con las facturas de compra que hubiera guardado o con la presencia de testigos que den fe de los aportes hechos a la vivienda de su ex pareja”, señaló la abogada civilista Mariela Perugini. ¿Qué derecho tiene un concubino sobre el otro? El único derecho que reconoce la ley por la existencia del concubinato es el del acceso a una pensión. Para obtener el beneficio, la persona deberá acreditar por lo menos 5 años de convivencia con su pareja. Los concubinos no se heredan entre sí, y si hubiera hijos comunes a ambos o fruto de la relación del fallecido con otras parejas, ellos se convertirán en los herederos directos de sus bienes.

Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

Mi ex pareja se instaló en mi casa

Como los concubinos no sellan pactos de amor ante Dios o la Justicia, si esta unión de hecho se rompe, ¿se aplica el evasivo “si te he visto no me acuerdo” o hay obligaciones que la sola convivencia vuelve ineludibles? ¿Qué derechos tiene un concubino? ¿Puedo echarlo si no se va de casa?

Mi ex pareja se <celeste>instaló en mi casa
Una tendencia común a las parejas modernas es la de vivir el hoy sin pensar qué será de los dos en el después. Con un habilidoso quiebre de convencionalismos, sortean el paso por el registro civil y la misa de esponsales y se zambullen de lleno en una convivencia amorosa que hubiera sonrojado a los padres de sus padres: el concubinato, o para llamarlo de un modo más sentimental: el amor sin papeles. Como en los mejores matrimonios, en el concubinato todo funciona de maravillas hasta que por una jugarreta del destino, ese todo algunas veces se va a los caños. Pero a diferencia de los primeros, los que se dieron el sí sin testigos ni mayores formalidades, tienen poco y nada para reclamarle al otro. Aunque a veces lo olviden. Un reciente fallo de la Sala 1 de la Cámara Primera de Apelaciones en lo Civil y Comercial resolvió darle la razón a una mujer que solicitó a la Justicia el desalojo de su ex concubino de la casa que había comprado ella. Después de 20 años de convivencia, la mujer decidió poner fin al asunto. Pero el eterno novio no lo entendió de esa manera y se negó a abandonar la casa de ella, donde vivía junto a los dos hijos de la pareja. Para imponer su capricho, le habló el lenguaje de los golpes, que derivaron en una denuncia policial y en la posterior huída de la mujer de su propia casa en 1997 para salvarse de la brutalidad del ex. Como tampoco dieron resultado las reiteradas intimaciones para que el hombre se marchara, transcurrido un tiempo ella accedió a firmar un contrato de comodato sobre el garaje de la vivienda, entretanto iniciaba un juicio por desalojo contra él, pero no contra sus hijos. El juez de primera instancia hizo lugar a la demanda, obligando al hombre a abandonar la casa. El no se quedó quieto y apeló la medida que la Cámara luego acabó por confirmar. Si bien la Justicia dictaminó hacer efectivo el desalojo, durante el proceso se suscitó una serie de cuestiones acerca de si el concubino era o no un intruso de la vivienda; dato que, de negarse, podría llegar a invalidar la acción de desalojo. El planteo realizado por la defensa de la mujer pudo haber sido desestimado por los jueces, si no fuera porque fue víctima de actos de violencia que merecían por sí mismos la acción de desalojo contra el ex concubino. De todas maneras, valen algunas aclaraciones. ¿El concubino puede ser considerado un intruso? No. La unión de hecho tiene características propias que no pueden enmarcarse dentro de una relación de comodato - donde la permanencia en la vivienda una vez finalizado el contrato, convierte al beneficiario en un intruso -, sociedad de hecho o condominio.
  1. No es comodato, porque en éste se presta la vivienda en forma gratuita para su uso con un plazo de entrega fijado en forma tácita o por escrito.
  2. Tampoco es una sociedad de hecho, dado que los concubinos no están legalmente registrados.
  3. No puede hablarse de condominio, puesto que la pareja puede, cada uno por su lado, comprar bienes o venderlos sin el consentimiento del otro, siendo éstos propiedad única de quien realice dicha operación.
´AbogadoPuesto a definir la estrategia más acertada para plantear el abandono de la casa de un ex concubino cuya propiedad no le corresponde, el abogado civilista Gustavo Pasquali, señaló que “dado que el concubino no es un intruso ni vive siquiera en comodato, la acción por desalojo podría ser desestimada por la Justicia, puesto que se aplicaría a esos casos. Considero, entonces, que el planteo del demandante debe consistir en una acción de reivindicación, para recuperar la propiedad”. El Código Civil refiere en el artículo 2758 a la acción de reivindicación como “una acción que nace del dominio que cada uno tiene de cosas particulares, por la cual el propietario que ha perdido la posesión, la reclama y la reivindica, contra aquel que se encuentra en posesión de ella”. También está prevista por el Código la acción posesoria, como otro remedio para permitir al dueño del inmueble su recupero. Para ello, dice el artículo 2494, “el demandante debe probar su posesión, el despojo y el tiempo en que el demandado lo cometió”. En ciertas ocasiones, los concubinos propietarios, cansados de tener a sus ex parejas viviendo dentro de sus casas, utilizan métodos menos ortodoxos para bloquearles la entrada como, por ejemplo, el clásico cambio de cerradura, acompañado del consecutivo “andá a cantarle a Gardel”, por si no le quedó claro el asunto. Si el ex concubino aportó dinero para la casa de ella, ¿puede exigir su parte? ´AbogadaA diferencia del matrimonio, donde lo obtenido después del casamiento se considera bien ganancial, en el concubinato los bienes son siempre propios, es decir, del que los adquirió, salvo los recibidos por herencia o donación. Por eso “si el concubino puso dinero de su bolsillo para la compra, mantenimiento o refacción de la vivienda, va a tener que demostrarlo, con las facturas de compra que hubiera guardado o con la presencia de testigos que den fe de los aportes hechos a la vivienda de su ex pareja”, señaló la abogada civilista Mariela Perugini. ¿Qué derecho tiene un concubino sobre el otro? El único derecho que reconoce la ley por la existencia del concubinato es el del acceso a una pensión. Para obtener el beneficio, la persona deberá acreditar por lo menos 5 años de convivencia con su pareja. Los concubinos no se heredan entre sí, y si hubiera hijos comunes a ambos o fruto de la relación del fallecido con otras parejas, ellos se convertirán en los herederos directos de sus bienes.

Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.