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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014
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Más años tenés, más pagás por tu salud

Las prepagas suelen cobrar una cuota más alta a los afiliados mayores de 65 años. Este aumento, alegan, se debe al mayor uso del servicio médico a medida que avanza la edad. ¿Hay manera de poner un límite al aumento?, ¿Qué cosas debe uno conocer para saber si la suba es legítima o abusiva?

A una persona le suele llegar la edad de jubilarse cuando el cuerpo le pide menos agitación y más sosiego. Por más que intenten disimularse, los achaques físicos se notan. Y la necesidad de contar con una cobertura de salud que haga frente a esos dolores, también. Las empresas de medicina prepaga intentan compensar los mayores costos que les insume la atención de una persona anciana a través de un aumento significativo de la cuota. El problema es que esto se da en momentos en que: a) la persona comienza a percibir una jubilación (inferior a su sueldo en plena actividad) y b) no puede prescindir de su cobertura médica. Un matrimonio consultó a Defiéndase alarmado por el aumento en la cuota de su prepaga a partir del mes en que la señora cumplió 65 años. Hasta esa fecha pagaban por los dos $425 por mes. La nueva cuota subió a $625. En el contrato firmado con la prepaga están previstos los aumentos escalonados por edad, “pero que de un día para otro me aumenten doscientos pesos me parece abusivo”, dice la mujer. Esta afiliada quiere saber si es legal un incremento de este tipo. O si, como dice ella, ¿no es una forma de la prepaga para sacarme de encima, ahora que soy mayor? Responderemos a sus dudas. ¿Puede la prepaga programar aumentos según la edad del afiliado? Sí. Pero para estar seguro de su validez, el afiliado debe revisar qué dice la letra del contrato. El asesor de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor de la Nación, Oscar Bermejo, reconoció a Defiéndase que “lamentablemente, al no haber hasta hoy un marco regulatorio para la actividad, la única regulación es la del propio contrato”. Bermejo ensaya una posibilidad de acuerdo entre la prepaga y el afiliado para mantener la cuota, basándose en la resolución 09/04 dictada por el organismo para frenar los aumentos en masa de todas las prestaciones y facilitar planes alternativos para mantener la cobertura. “Si bien esta norma fue pensada para casos distintos al de este matrimonio, podría llegar a suceder que el acuerdo se resuelva dentro de estas características”, señaló. ¿Y si el aumento no estaba estipulado en el contrato? De no aparecer detallada la suba programada en el contrato o de no haberse notificado con anticipación al afiliado (para que decida su continuidad o no en esa prepaga), el aumento puede considerarse abusivo y carecer de valor. Esta protección está prevista por el artículo 19 de la Ley 24.240, de Defensa del Consumidor, cuando dice que los prestadores de “servicios de cualquier naturaleza, están obligados a respetar los términos, plazos, condiciones, modalidades, reservas y demás circunstancias conforme a las cuales hayan sido ofrecidos, publicitados o convenidos”. El aumento en la cuota depende del sistema que adopte la empresa de salud para equilibrar sus cuentas en función del costo-beneficio. “Hay prepagas que cobran un plus durante todo el contrato para cubrir los mayores gastos que tendrán esos afiliados cuando sean ancianos. Pero la mayoría prefiere hacer aumentos escalonados cada 5 o 10 años, para poder captar a los afiliados más jóvenes con tarifas ventajosas. Este grupo es el más preciado, ya que son los que sostienen el sistema, por el escaso uso que hacen de los servicios”, precisó Bermejo. ¿Puedo reclamar si el aumento de la cuota me parece excesivo? Sí. Es cierto que el afiliado firmó un contrato (llamado de adhesión, dado que el afiliado no participa del mismo, sino de su aceptación o rechazo) y que debe ajustarse a lo acordado entre las partes. Pero esto no quita que se haya cometido un abuso en la confección del mismo, y que deba ser reparado. Si una o más cláusulas resultan abusivas, el damnificado puede dirigirse a los organismos de Defensa del Consumidor para hacer su reclamo en forma gratuita. El especializado en derecho del consumidor, Diego Fleischman, explicó que “el afiliado debe presentarse para realizar la denuncia acompañado por los siguientes documentos: a) dos facturas originales - con sus respectivas copias – de la prepaga, la anterior y la del mes correspondiente al aumento. b) Una nota a máquina o con letra clara – y dos fotocopias - en la que se expliquen los motivos de la denuncia. Fleischman recomienda que concurra el damnificado en persona. Pero si se ve imposibilitado de hacerlo, un tercero puede solicitar un poder gratuito en Defensa del Consumidor. La segunda opción es firmarlo ante escribano público, pero este trámite es costoso. Tras la denuncia, se convoca a las partes a una audiencia de conciliación para propiciar un acuerdo. Si éste es posible, el caso se cierra. Si no, el expediente pasa a la dirección jurídica del organismo para evaluar si existió o no una infracción a la Ley 24.240, de Defensa del Consumidor, y decidirá en ese sentido si cabe la aplicación de una multa. Fleischman aclaró que la sanción a la empresa no reporta ningún beneficio económico para el denunciante, excepto el de la obligación de la prepaga de reformular la cláusula que permitió el abuso. ¿Si quiero un resarcimiento económico, donde puedo denunciarlo? Únicamente en la Justicia. La demanda es en razón de los daños y perjuicios causados al afiliado (por quedar sin cobertura de salud ante la imposibilidad de pagar la cuota con aumento) o del incumplimiento del contrato (si se desconoció este documento y se aumentó igual, aún sin haberse pautado la suba). Dada la urgencia del caso, por el riesgo de quedar sin cobertura médica hasta obtener una sentencia favorable, se puede recurrir a la vía más rápida de la acción de amparo. Por ella, se le pedirá al juez que ordene a la demandada el cese del perjuicio en forma inmediata.

Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

Más años tenés, más pagás por tu salud

Las prepagas suelen cobrar una cuota más alta a los afiliados mayores de 65 años. Este aumento, alegan, se debe al mayor uso del servicio médico a medida que avanza la edad. ¿Hay manera de poner un límite al aumento?, ¿Qué cosas debe uno conocer para saber si la suba es legítima o abusiva?

<celeste>Más años tenés, <azul>más pagás por tu salud
A una persona le suele llegar la edad de jubilarse cuando el cuerpo le pide menos agitación y más sosiego. Por más que intenten disimularse, los achaques físicos se notan. Y la necesidad de contar con una cobertura de salud que haga frente a esos dolores, también. Las empresas de medicina prepaga intentan compensar los mayores costos que les insume la atención de una persona anciana a través de un aumento significativo de la cuota. El problema es que esto se da en momentos en que: a) la persona comienza a percibir una jubilación (inferior a su sueldo en plena actividad) y b) no puede prescindir de su cobertura médica. Un matrimonio consultó a Defiéndase alarmado por el aumento en la cuota de su prepaga a partir del mes en que la señora cumplió 65 años. Hasta esa fecha pagaban por los dos $425 por mes. La nueva cuota subió a $625. En el contrato firmado con la prepaga están previstos los aumentos escalonados por edad, “pero que de un día para otro me aumenten doscientos pesos me parece abusivo”, dice la mujer. Esta afiliada quiere saber si es legal un incremento de este tipo. O si, como dice ella, ¿no es una forma de la prepaga para sacarme de encima, ahora que soy mayor? Responderemos a sus dudas. ¿Puede la prepaga programar aumentos según la edad del afiliado? Sí. Pero para estar seguro de su validez, el afiliado debe revisar qué dice la letra del contrato. El asesor de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor de la Nación, Oscar Bermejo, reconoció a Defiéndase que “lamentablemente, al no haber hasta hoy un marco regulatorio para la actividad, la única regulación es la del propio contrato”. Bermejo ensaya una posibilidad de acuerdo entre la prepaga y el afiliado para mantener la cuota, basándose en la resolución 09/04 dictada por el organismo para frenar los aumentos en masa de todas las prestaciones y facilitar planes alternativos para mantener la cobertura. “Si bien esta norma fue pensada para casos distintos al de este matrimonio, podría llegar a suceder que el acuerdo se resuelva dentro de estas características”, señaló. ¿Y si el aumento no estaba estipulado en el contrato? De no aparecer detallada la suba programada en el contrato o de no haberse notificado con anticipación al afiliado (para que decida su continuidad o no en esa prepaga), el aumento puede considerarse abusivo y carecer de valor. Esta protección está prevista por el artículo 19 de la Ley 24.240, de Defensa del Consumidor, cuando dice que los prestadores de “servicios de cualquier naturaleza, están obligados a respetar los términos, plazos, condiciones, modalidades, reservas y demás circunstancias conforme a las cuales hayan sido ofrecidos, publicitados o convenidos”. El aumento en la cuota depende del sistema que adopte la empresa de salud para equilibrar sus cuentas en función del costo-beneficio. “Hay prepagas que cobran un plus durante todo el contrato para cubrir los mayores gastos que tendrán esos afiliados cuando sean ancianos. Pero la mayoría prefiere hacer aumentos escalonados cada 5 o 10 años, para poder captar a los afiliados más jóvenes con tarifas ventajosas. Este grupo es el más preciado, ya que son los que sostienen el sistema, por el escaso uso que hacen de los servicios”, precisó Bermejo. ¿Puedo reclamar si el aumento de la cuota me parece excesivo? Sí. Es cierto que el afiliado firmó un contrato (llamado de adhesión, dado que el afiliado no participa del mismo, sino de su aceptación o rechazo) y que debe ajustarse a lo acordado entre las partes. Pero esto no quita que se haya cometido un abuso en la confección del mismo, y que deba ser reparado. Si una o más cláusulas resultan abusivas, el damnificado puede dirigirse a los organismos de Defensa del Consumidor para hacer su reclamo en forma gratuita. El especializado en derecho del consumidor, Diego Fleischman, explicó que “el afiliado debe presentarse para realizar la denuncia acompañado por los siguientes documentos: a) dos facturas originales - con sus respectivas copias – de la prepaga, la anterior y la del mes correspondiente al aumento. b) Una nota a máquina o con letra clara – y dos fotocopias - en la que se expliquen los motivos de la denuncia. Fleischman recomienda que concurra el damnificado en persona. Pero si se ve imposibilitado de hacerlo, un tercero puede solicitar un poder gratuito en Defensa del Consumidor. La segunda opción es firmarlo ante escribano público, pero este trámite es costoso. Tras la denuncia, se convoca a las partes a una audiencia de conciliación para propiciar un acuerdo. Si éste es posible, el caso se cierra. Si no, el expediente pasa a la dirección jurídica del organismo para evaluar si existió o no una infracción a la Ley 24.240, de Defensa del Consumidor, y decidirá en ese sentido si cabe la aplicación de una multa. Fleischman aclaró que la sanción a la empresa no reporta ningún beneficio económico para el denunciante, excepto el de la obligación de la prepaga de reformular la cláusula que permitió el abuso. ¿Si quiero un resarcimiento económico, donde puedo denunciarlo? Únicamente en la Justicia. La demanda es en razón de los daños y perjuicios causados al afiliado (por quedar sin cobertura de salud ante la imposibilidad de pagar la cuota con aumento) o del incumplimiento del contrato (si se desconoció este documento y se aumentó igual, aún sin haberse pautado la suba). Dada la urgencia del caso, por el riesgo de quedar sin cobertura médica hasta obtener una sentencia favorable, se puede recurrir a la vía más rápida de la acción de amparo. Por ella, se le pedirá al juez que ordene a la demandada el cese del perjuicio en forma inmediata.

Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.