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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014

Escuchó hablar del Consejo de Trabajo Doméstico

Daniel Agrello, presidente del Consejo de Trabajo Doméstico, se refirió a los dos problemas que aquejan a la trabajadora doméstica: el anacronismo jurídico y a la indefensión laboral. La ley 25.239 contribuyó a mejorar el primero. La información y una toma de conciencia general, pueden revertir el segundo.

¿El CTD tiene facultades para posibilitar el acuerdo entre las partes? No. El Consejo funciona como un juzgado ordinario, si bien es una instancia administrativa. Su accionar se desarrolla dentro de la órbita capitalina. Nosotros analizamos el reclamo de la trabajadora, el descargo del empleador y una vez producida la totalidad de la prueba, dictamos una sentencia que tiene la misma fuerza que en sede judicial. Pero a diferencia del resto de los trabajadores ordinarios, que cuentan con el SECLO (Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria) para facilitar un acuerdo entre las partes, el servicio doméstico carece de la perspectiva de una audiencia de conciliación frente a cualquier inconveniente que se produzca entre las partes. Eso sí, en el momento de contestar demanda, nosotros tratamos de que las partes concilien. En este ámbito también homologamos acuerdos, en caso de que el empleador y la trabajadora decidan disolver el contrato que los une. De esta manera, el empleador va a tener la constancia que lo proteja de un juicio posterior y la trabajadora tendrá la prueba de que se le fueron reconocidos sus períodos de trabajo, para el día de mañana reclamar un aporte previsional. ¿Con qué protección cuenta la trabajadora doméstica? La actividad doméstica es uno de los trabajos más desprotegidos que puede haber. El accidente laboral no está contemplado por el estatuto, por lo que la damnificada tendría que hacer el reclamo en sede civil y no en este ámbito. Como tampoco está contemplado el embarazo; sólo se habla de licencia por enfermedad. Si bien el embarazo es una bendición, nosotros qué hacemos: lo incluimos dentro de ese mes como una licencia por enfermedad. ¿Qué más dice el estatuto? Que vencido ese mes, si la trabajadora no se presenta al día siguiente el empleador puede considerar disuelto el vínculo laboral, sin obligación de indemnizar a la trabajadora. El decreto 326 es, en muchos sentidos, anacrónico: la indemnización es de medio sueldo por cada año de servicio, no como en el trabajador común que es de un año. El preaviso es de 5 a 10 días, según la antigüedad. No tiene derecho a vacaciones antes de un año de trabajo, o sea que la despide a los 11 meses y 28 días y no le corresponden vacaciones. Hay montones de proyectos para modificar esta situación, pero ninguno se termina cristalizando en una ley. De todos modos, si hablamos desde 1956 hasta 2000, no había prácticamente nada. Ahora, por lo menos, con la ley 25.239, que crea un régimen especial de seguridad social para el servicio doméstico, se logró que la trabajadora tenga un aporte previsional. Acá es muy común ver a gente mayor con 30 años de antigüedad laboral y que nunca les aportaron nada. Esa pobre mujer no se va a jubilar nunca. ¿Por qué la gente se resiste a registrar a su empleada? Porque el servicio doméstico es una relación laboral de puertas adentro, hay una situación de confianza en el trato, hay convivencia. Todas cosas que no se dan en otro tipo de trabajos. Por eso, la mayoría tiene en negro a estas personas. Sin embargo, la gente tiene interés en saber cómo es la cosa. Cuando salió la publicidad del Ministerio de Trabajo para consultas sobre el servicio doméstico, se abarrotó la línea 0800 y los teléfonos de acá se colapsaron. Por eso es necesaria la toma de conciencia de la gente de que, por una pequeña suma, puede evitarse grandes problemas. ¿A cuánto asciende la evasión en este sector? Está entre el 90 y 95%. Si calculamos en más de un millón las trabajadoras domésticas, y tomando como parámetro un aporte promedio de 39 pesos, tenemos 39 millones mensuales. Si sólo el 5% está dentro del sistema, estamos hablando de una evasión de más de 400 millones de pesos al año. Acá hay otro tema muy importante, y es que al ingresar a esta persona al circuito formal y darle la posibilidad de una cobertura social, se alivia la congestión del sistema hospitalario comunal y el Estado ahorra plata. ¿Dónde cree usted, acaso, que se atiende ese 95%?. ¿Cuántas denuncias recibe el Consejo por año? Hace 15 años, en Capital Federal recibíamos unas 200 denuncias. En los últimos 4 años tuvimos un promedio de 1800 denuncias anuales. Este año vamos a superar el record, porque ya tenemos más de 1200. El personal doméstico se ha convertido en una fuerza económica muy grande.

Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

Escuchó hablar del Consejo de Trabajo Doméstico

Daniel Agrello, presidente del Consejo de Trabajo Doméstico, se refirió a los dos problemas que aquejan a la trabajadora doméstica: el anacronismo jurídico y a la indefensión laboral. La ley 25.239 contribuyó a mejorar el primero. La información y una toma de conciencia general, pueden revertir el segundo.

Escuchó hablar del<celeste> Consejo de Trabajo Doméstico
¿El CTD tiene facultades para posibilitar el acuerdo entre las partes? No. El Consejo funciona como un juzgado ordinario, si bien es una instancia administrativa. Su accionar se desarrolla dentro de la órbita capitalina. Nosotros analizamos el reclamo de la trabajadora, el descargo del empleador y una vez producida la totalidad de la prueba, dictamos una sentencia que tiene la misma fuerza que en sede judicial. Pero a diferencia del resto de los trabajadores ordinarios, que cuentan con el SECLO (Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria) para facilitar un acuerdo entre las partes, el servicio doméstico carece de la perspectiva de una audiencia de conciliación frente a cualquier inconveniente que se produzca entre las partes. Eso sí, en el momento de contestar demanda, nosotros tratamos de que las partes concilien. En este ámbito también homologamos acuerdos, en caso de que el empleador y la trabajadora decidan disolver el contrato que los une. De esta manera, el empleador va a tener la constancia que lo proteja de un juicio posterior y la trabajadora tendrá la prueba de que se le fueron reconocidos sus períodos de trabajo, para el día de mañana reclamar un aporte previsional. ¿Con qué protección cuenta la trabajadora doméstica? La actividad doméstica es uno de los trabajos más desprotegidos que puede haber. El accidente laboral no está contemplado por el estatuto, por lo que la damnificada tendría que hacer el reclamo en sede civil y no en este ámbito. Como tampoco está contemplado el embarazo; sólo se habla de licencia por enfermedad. Si bien el embarazo es una bendición, nosotros qué hacemos: lo incluimos dentro de ese mes como una licencia por enfermedad. ¿Qué más dice el estatuto? Que vencido ese mes, si la trabajadora no se presenta al día siguiente el empleador puede considerar disuelto el vínculo laboral, sin obligación de indemnizar a la trabajadora. El decreto 326 es, en muchos sentidos, anacrónico: la indemnización es de medio sueldo por cada año de servicio, no como en el trabajador común que es de un año. El preaviso es de 5 a 10 días, según la antigüedad. No tiene derecho a vacaciones antes de un año de trabajo, o sea que la despide a los 11 meses y 28 días y no le corresponden vacaciones. Hay montones de proyectos para modificar esta situación, pero ninguno se termina cristalizando en una ley. De todos modos, si hablamos desde 1956 hasta 2000, no había prácticamente nada. Ahora, por lo menos, con la ley 25.239, que crea un régimen especial de seguridad social para el servicio doméstico, se logró que la trabajadora tenga un aporte previsional. Acá es muy común ver a gente mayor con 30 años de antigüedad laboral y que nunca les aportaron nada. Esa pobre mujer no se va a jubilar nunca. ¿Por qué la gente se resiste a registrar a su empleada? Porque el servicio doméstico es una relación laboral de puertas adentro, hay una situación de confianza en el trato, hay convivencia. Todas cosas que no se dan en otro tipo de trabajos. Por eso, la mayoría tiene en negro a estas personas. Sin embargo, la gente tiene interés en saber cómo es la cosa. Cuando salió la publicidad del Ministerio de Trabajo para consultas sobre el servicio doméstico, se abarrotó la línea 0800 y los teléfonos de acá se colapsaron. Por eso es necesaria la toma de conciencia de la gente de que, por una pequeña suma, puede evitarse grandes problemas. ¿A cuánto asciende la evasión en este sector? Está entre el 90 y 95%. Si calculamos en más de un millón las trabajadoras domésticas, y tomando como parámetro un aporte promedio de 39 pesos, tenemos 39 millones mensuales. Si sólo el 5% está dentro del sistema, estamos hablando de una evasión de más de 400 millones de pesos al año. Acá hay otro tema muy importante, y es que al ingresar a esta persona al circuito formal y darle la posibilidad de una cobertura social, se alivia la congestión del sistema hospitalario comunal y el Estado ahorra plata. ¿Dónde cree usted, acaso, que se atiende ese 95%?. ¿Cuántas denuncias recibe el Consejo por año? Hace 15 años, en Capital Federal recibíamos unas 200 denuncias. En los últimos 4 años tuvimos un promedio de 1800 denuncias anuales. Este año vamos a superar el record, porque ya tenemos más de 1200. El personal doméstico se ha convertido en una fuerza económica muy grande.

Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.