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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014

¿Y las cloacas, para cuándo?

En el barrio Pintemar, de Ezpeleta, una línea imaginaria separa a los vecinos que tienen cloaca de los vecinos que aún esperan. Aguas Argentinas dejó las obras sin terminar y 76 familias quedaron fuera del beneficio. Los pozos ciegos rebasan y se desmoronan. ¿Dónde y cómo se hace el reclamo?

Los vecinos del barrio Pintemar, en Ezpeleta, partido de Quilmes, están literalmente divididos por las aguas. Hace varios años que la empresa Aguas Argentinas suspendió las obras de tendido de la red y dejó a parte del vecindario sin cloacas. El ETTOS multó a la empresa, pero la gente continúa sin recibir soluciones concretas y los pozos ciegos se desbordan. Pintemar es un barrio humilde de gente trabajadora. A comienzos de los 90, tras las privatizaciones de los servicios públicos, la empresa Aguas Argentinas se comprometió a extender las cañerías cloacales a los vecinos de esta zona al sur del conurbano bonaerense, en el límite con Berazategui. La promesa se hizo realidad sólo para algunos y el barrio quedó dividido entre vecinos de primera y vecinos de segunda. Las obras se iniciaron hace más de 9 años y beneficiaron a una parte de los vecinos. Un radio de 10 cuadras sueltas quedó aislado. Según la empresa, estos usuarios no estaban alcanzados por las obras. Según el ETTOS (ente regulador), Aguas Argentinas tiene obligación de completarlas. Lo cierto es que para 76 familias, el progreso dobló en la esquina.
A mitad de cuadra de la calle Bahía Blanca, entre Sobral y Nicaragua, unos 120 chicos asisten al hogar de niños y adolescentes San Vito. Su directora desde hace 14 años, Lidia de Cáceres, los cuida con la devoción de una gallina a sus pollitos. Son las 4 de la tarde del miércoles, hace calor al sol y a la sombra. En la puerta del hogar de niños, un grupo de vecinos se agolpa para protestar con las facturas del agua en las manos. “Si hasta nos cobran un plus para obras de Mejora Ambiental”, apunta indignada una vecina. Adentro, un hombre corta el pasto del jardín hasta dejarlo una alfombra. Al fondo del pasillo, Lidia y sus chicos se preparan para mostrar, orgullosos, las impecables aulas del hogar. E invitan a ver - aunque para hacerlo ya no hinchen el pecho - cómo yace oculto entre los árboles del jardín de atrás, un pozo ciego a punto de rebasar. “El año pasado hubo dos casos de hepatitis”, dice preocupada Lidia. Señala el pozo y agrega: “esto es un cultivo de enfermedades; necesitamos darle solución para que los chicos puedan estar seguros. Antes venían los camiones atmosféricos de la municipalidad a destapar los pozos, pero desde hace un tiempo tenemos que pagarlo nosotros”, explica. El costo por la contratación de los camiones atmosféricos no es un tema menor para los vecinos. “Destapar un pozo de hasta 8 metros cuesta $78, y si es más profundo, cuesta $100”, dice Rolando Godoy, presidente de la sociedad de fomento Indios Kilmes, que agrupa a los vecinos sin cloacas del barrio Pintemar. Este gasto deben hacerlo cada dos meses, antes de que el pozo desborde. A 100 metros del hogar San Vito está la iglesia del mismo nombre. Allí, hace 20 días se desmoronó el pozo ciego y los fieles se quedaron sin baño. Un segundo pozo está tapado porque tiempo atrás también se derrumbó. En el patio no queda más espacio libre para seguir perforando. A catequesis asisten unos 200 chicos por semana, en esas condiciones.
El mismo problema de espacio tiene en su casa Adolfo, vecino de la calle Nicaragua al 1.100, que ya va por el segundo pozo excavado. “Los pozos se desmoronan porque las napas de agua están muy altas y no hay tierra que absorba. Tengo humedad en la medianera porque el pozo de mi vecino está pegado a mi casa y si usted ve la pared, (hace un gesto señalando con la cabeza) se dará cuenta que tiene rajaduras”, se lamenta Adolfo, que siente vivir “arriba de un barco rodeado de agua”. Jaime Rojas Jiménez, presidente de la cooperativa de trabajo de Pintemar, explica que, “en las cuadras que Aguas Argentinas dejó libradas a su suerte, hay dos iglesias (una católica y una evangelista), la guardería, el hogar de chicos, y los comercios, además de las decenas de casas de familia que están sin cloacas”. En la montaña de papeles que Godoy lleva bajo el brazo, hay uno del ETTOS (18 de julio de 2003) donde detalla que, de la inversión total de $272.100 dispuesta por el Acta Acuerdo del 9 de enero de 2001 para el cierre de mallas durante los cinco años siguientes, hay un remanente de $169.400 que aún no se ha utilizado para ese fin. Los reclamos a Aguas Argentinas son de larga data. Pero la última embestida colectiva de los vecinos comenzó a fines de 2002. Dos notificaciones hubo en noviembre y diciembre de ese año. El 19 de junio de 2003, se envía al ETTOS la actuación simple (AS) N° 091/03, que luego se incorpora al expediente N° 14.412/04, exigiendo la extensión de la red cloacal. Finalmente, en diciembre pasado el ente regulador del agua dio la razón a los vecinos e instó a Aguas Argentinas para que continúe las obras inconclusas. Un segundo comunicado, del 6 de febrero último, volvió a la carga sobre el incumplimiento, que será sancionado con multa. ¿Qué dice Aguas Argentinas? Que ya terminó la extensión de la red y que las 76 familias del barrio Pintemar no estaban comprendidas dentro del plan de obras previsto en el contrato. ¿Qué dice el ente regulador? El ETTOS validó el reclamo de los vecinos al exigir a Aguas Argentinas la tarea de cierre de mallas. ¿Cómo hago el reclamo cuando la prestadora de un servicio público no cumple? Frente a un incumplimiento de estas características, el vecino afectado tiene las siguientes vías de queja: El reclamo administrativo a) en la empresa a cargo de la prestación del servicio. Riobamba 750. Ciudad de Buenos Aires. Teléfono: 6333-2482. Horario de atención: lunes a viernes de 9 a 17 horas. Internet: www.aguasargentinas.com.ar b) tras la negativa, dirigirse al ente regulador que la controla; en este caso, el ETTOS (Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios). Dirección: Callao 982, Ciudad de Buenos Aires. Teléfono: 0800-333-0200. Horario: lunes a viernes de 9 a 17 horas. E-mail: etossgri@etoss.org.ar La resolución del ente se le comunica a la empresa y ésta tiene la opción de descargo en el ETTOS en un plazo de 30 días. El ente puede hacer lugar al mismo; caso contrario, le fijará una multa. La empresa puede apelar la medida ante la Secretaría de Recursos Hídricos, que depende del Poder Ejecutivo y de los tiempos que se tome el Ejecutivo en dictar sentencia. c) una tercera posibilidad es la de presentar la queja, en forma individual o colectiva, ante la Defensoría del Pueblo de la Nación, cita en Montevideo 1224, Ciudad de Buenos Aires. Teléfono: 4819-1500. El Defensor del Pueblo está facultado por nuestra Constitución para actuar en defensa de los ciudadanos afectados en sus derechos El reclamo judicial Las personas afectadas por el incumplimiento contractual pueden hacer su reclamo en la Justicia (en forma simultánea o no con el reclamo administrativo). Por Ley 16.986, el ciudadano privado de uno de sus derechos o garantías constitucionales puede interponer una acción de amparo para que el juez competente haga cesar el perjuicio en forma inmediata. Paralelamente, puede presentar una demanda de daños y perjuicios por incumplimiento de contrato, a raíz de los padecimientos sufridos por la falta de compromiso de la empresa. Esta acción puede recaer también sobre el Estado, dada su obligación ineludible con el usuario de servicios públicos afectado por una mala prestación. Por tratarse de un contrato de concesión firmado por el Estado Nacional y una empresa de servicios públicos privatizada, las demandas deben realizarse en el fuero en lo contencioso administrativo federal que tenga jurisdicción sobre el municipio donde se produjo el incumplimiento. Si hubiese, en cambio, una violación a una norma provincial, entonces sí el reclamo debe hacerse en el fuero en lo contencioso administrativo de la provincia.

Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

¿Y las cloacas, para cuándo?

En el barrio Pintemar, de Ezpeleta, una línea imaginaria separa a los vecinos que tienen cloaca de los vecinos que aún esperan. Aguas Argentinas dejó las obras sin terminar y 76 familias quedaron fuera del beneficio. Los pozos ciegos rebasan y se desmoronan. ¿Dónde y cómo se hace el reclamo?

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Los vecinos del barrio Pintemar, en Ezpeleta, partido de Quilmes, están literalmente divididos por las aguas. Hace varios años que la empresa Aguas Argentinas suspendió las obras de tendido de la red y dejó a parte del vecindario sin cloacas. El ETTOS multó a la empresa, pero la gente continúa sin recibir soluciones concretas y los pozos ciegos se desbordan. Pintemar es un barrio humilde de gente trabajadora. A comienzos de los 90, tras las privatizaciones de los servicios públicos, la empresa Aguas Argentinas se comprometió a extender las cañerías cloacales a los vecinos de esta zona al sur del conurbano bonaerense, en el límite con Berazategui. La promesa se hizo realidad sólo para algunos y el barrio quedó dividido entre vecinos de primera y vecinos de segunda. Las obras se iniciaron hace más de 9 años y beneficiaron a una parte de los vecinos. Un radio de 10 cuadras sueltas quedó aislado. Según la empresa, estos usuarios no estaban alcanzados por las obras. Según el ETTOS (ente regulador), Aguas Argentinas tiene obligación de completarlas. Lo cierto es que para 76 familias, el progreso dobló en la esquina.
A mitad de cuadra de la calle Bahía Blanca, entre Sobral y Nicaragua, unos 120 chicos asisten al hogar de niños y adolescentes San Vito. Su directora desde hace 14 años, Lidia de Cáceres, los cuida con la devoción de una gallina a sus pollitos. Son las 4 de la tarde del miércoles, hace calor al sol y a la sombra. En la puerta del hogar de niños, un grupo de vecinos se agolpa para protestar con las facturas del agua en las manos. “Si hasta nos cobran un plus para obras de Mejora Ambiental”, apunta indignada una vecina. Adentro, un hombre corta el pasto del jardín hasta dejarlo una alfombra. Al fondo del pasillo, Lidia y sus chicos se preparan para mostrar, orgullosos, las impecables aulas del hogar. E invitan a ver - aunque para hacerlo ya no hinchen el pecho - cómo yace oculto entre los árboles del jardín de atrás, un pozo ciego a punto de rebasar. “El año pasado hubo dos casos de hepatitis”, dice preocupada Lidia. Señala el pozo y agrega: “esto es un cultivo de enfermedades; necesitamos darle solución para que los chicos puedan estar seguros. Antes venían los camiones atmosféricos de la municipalidad a destapar los pozos, pero desde hace un tiempo tenemos que pagarlo nosotros”, explica. El costo por la contratación de los camiones atmosféricos no es un tema menor para los vecinos. “Destapar un pozo de hasta 8 metros cuesta $78, y si es más profundo, cuesta $100”, dice Rolando Godoy, presidente de la sociedad de fomento Indios Kilmes, que agrupa a los vecinos sin cloacas del barrio Pintemar. Este gasto deben hacerlo cada dos meses, antes de que el pozo desborde. A 100 metros del hogar San Vito está la iglesia del mismo nombre. Allí, hace 20 días se desmoronó el pozo ciego y los fieles se quedaron sin baño. Un segundo pozo está tapado porque tiempo atrás también se derrumbó. En el patio no queda más espacio libre para seguir perforando. A catequesis asisten unos 200 chicos por semana, en esas condiciones.
El mismo problema de espacio tiene en su casa Adolfo, vecino de la calle Nicaragua al 1.100, que ya va por el segundo pozo excavado. “Los pozos se desmoronan porque las napas de agua están muy altas y no hay tierra que absorba. Tengo humedad en la medianera porque el pozo de mi vecino está pegado a mi casa y si usted ve la pared, (hace un gesto señalando con la cabeza) se dará cuenta que tiene rajaduras”, se lamenta Adolfo, que siente vivir “arriba de un barco rodeado de agua”. Jaime Rojas Jiménez, presidente de la cooperativa de trabajo de Pintemar, explica que, “en las cuadras que Aguas Argentinas dejó libradas a su suerte, hay dos iglesias (una católica y una evangelista), la guardería, el hogar de chicos, y los comercios, además de las decenas de casas de familia que están sin cloacas”. En la montaña de papeles que Godoy lleva bajo el brazo, hay uno del ETTOS (18 de julio de 2003) donde detalla que, de la inversión total de $272.100 dispuesta por el Acta Acuerdo del 9 de enero de 2001 para el cierre de mallas durante los cinco años siguientes, hay un remanente de $169.400 que aún no se ha utilizado para ese fin. Los reclamos a Aguas Argentinas son de larga data. Pero la última embestida colectiva de los vecinos comenzó a fines de 2002. Dos notificaciones hubo en noviembre y diciembre de ese año. El 19 de junio de 2003, se envía al ETTOS la actuación simple (AS) N° 091/03, que luego se incorpora al expediente N° 14.412/04, exigiendo la extensión de la red cloacal. Finalmente, en diciembre pasado el ente regulador del agua dio la razón a los vecinos e instó a Aguas Argentinas para que continúe las obras inconclusas. Un segundo comunicado, del 6 de febrero último, volvió a la carga sobre el incumplimiento, que será sancionado con multa. ¿Qué dice Aguas Argentinas? Que ya terminó la extensión de la red y que las 76 familias del barrio Pintemar no estaban comprendidas dentro del plan de obras previsto en el contrato. ¿Qué dice el ente regulador? El ETTOS validó el reclamo de los vecinos al exigir a Aguas Argentinas la tarea de cierre de mallas. ¿Cómo hago el reclamo cuando la prestadora de un servicio público no cumple? Frente a un incumplimiento de estas características, el vecino afectado tiene las siguientes vías de queja: El reclamo administrativo a) en la empresa a cargo de la prestación del servicio. Riobamba 750. Ciudad de Buenos Aires. Teléfono: 6333-2482. Horario de atención: lunes a viernes de 9 a 17 horas. Internet: www.aguasargentinas.com.ar b) tras la negativa, dirigirse al ente regulador que la controla; en este caso, el ETTOS (Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios). Dirección: Callao 982, Ciudad de Buenos Aires. Teléfono: 0800-333-0200. Horario: lunes a viernes de 9 a 17 horas. E-mail: etossgri@etoss.org.ar La resolución del ente se le comunica a la empresa y ésta tiene la opción de descargo en el ETTOS en un plazo de 30 días. El ente puede hacer lugar al mismo; caso contrario, le fijará una multa. La empresa puede apelar la medida ante la Secretaría de Recursos Hídricos, que depende del Poder Ejecutivo y de los tiempos que se tome el Ejecutivo en dictar sentencia. c) una tercera posibilidad es la de presentar la queja, en forma individual o colectiva, ante la Defensoría del Pueblo de la Nación, cita en Montevideo 1224, Ciudad de Buenos Aires. Teléfono: 4819-1500. El Defensor del Pueblo está facultado por nuestra Constitución para actuar en defensa de los ciudadanos afectados en sus derechos El reclamo judicial Las personas afectadas por el incumplimiento contractual pueden hacer su reclamo en la Justicia (en forma simultánea o no con el reclamo administrativo). Por Ley 16.986, el ciudadano privado de uno de sus derechos o garantías constitucionales puede interponer una acción de amparo para que el juez competente haga cesar el perjuicio en forma inmediata. Paralelamente, puede presentar una demanda de daños y perjuicios por incumplimiento de contrato, a raíz de los padecimientos sufridos por la falta de compromiso de la empresa. Esta acción puede recaer también sobre el Estado, dada su obligación ineludible con el usuario de servicios públicos afectado por una mala prestación. Por tratarse de un contrato de concesión firmado por el Estado Nacional y una empresa de servicios públicos privatizada, las demandas deben realizarse en el fuero en lo contencioso administrativo federal que tenga jurisdicción sobre el municipio donde se produjo el incumplimiento. Si hubiese, en cambio, una violación a una norma provincial, entonces sí el reclamo debe hacerse en el fuero en lo contencioso administrativo de la provincia.

Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.