¿Cuántas veces, un amigo, o conocido, o pariente estuvo realmente preocupado por problemas que hubiera resuelto con una simple pregunta a un experto?
¿Cuántas veces nos dicen que los abogados son caros, complicados y difíciles de conseguir?
¿Cuántas veces nos dijeron que dudaban de tal o cual consejo, temían ir a un abogado, porque podrían meterse en un problema más grande?
¿Cuántas veces escuchamos: «¿¿¡¡para qué habré firmado!!??»?
¿No es común que alguien diga: cuando fui a comprar, me prometieron todo, y me juraron que iba a estar perfecto...? o ... cuando contraté el servicio, no leí todas las condiciones, y al final me dieron menos de lo que me prometieron?
Hay gente que tiene la "sensación" de estar indefensa, a la hora de necesitar alguien que les de un consejo sano, o un "primer auxilio" jurídico.
Todos los jueces, reconocen que muchas causas civiles, comerciales, laborales, etc, podrían evitarse si alguien diera una opinión simple, que recomiende los pasos jurídicos a seguir, cuando una situación de conflicto nace, evitando así un largo y penoso proceso, que no está exento de costos materiales y morales.
Muchos repiten aquel: "más vale un mal arreglo que un buen juicio".
Nosotros pensamos otra cosa: "es mejor consultar a un abogado antes de que el problema se agrande".
Nuestra intención es evitar el problema.