Se estima que 7 de cada 10 divorcios ya son de común acuerdo. Así, se reducen los costos económicos de la separación y los chicos sufren menos. ¿Cómo evitar un divorcio complicado?
Cualquiera que haya visto La Guerra de los Roses -o alguna película sobre divorcios- sabe que sin acuerdo entre las partes, nunca se llega a nada productivo. Por eso, aunque a veces sea complicado, es importante darle prioridad al diálogo; y, en la medida de lo posible, evitar una guerra como la de los Roses.
Según una encuesta realizada por el diario Clarín entre especialistas en derecho de familia, en la Argentina “7 de cada diez divorcios ya se terminan resolviendo de común acuerdo”. El primer incentivo para tomar la decisión suele ser el económico, pero el costo psicológico, sobre todo en los chicos, también suele incidir.
¿Qué es un divorcio de “común acuerdo”?
Un divorcio de “común acuerdo” es cuando las partes resuelven sus puntos de conflicto antes de hablar con el juez. De esa forma, se hace un escrito de iniciación de la ruptura, que comúnmente incluye un acuerdo sobre quién se quedará con la casa, quién con la tenencia de los chicos y cómo será el régimen de visitas.
El abogado debe ser el primero en recomendar resolver el asunto lo más rápido y sanamente posible. Es bueno recordar, además, que el litigio no siempre garantiza que las partes vayan a quedar satisfechas.
¿Cuánto puede tardar un divorcio de común acuerdo y uno con litigio?
Un divorcio de común acuerdo suele durar entre 4 y 6 meses, siempre dependiendo del tiempo que hayan tardado los conyugues en firmar el acuerdo. Siempre es más conveniente, sin embargo, que entrar en litigio. Un divorcio que llega a esa instancia puede durar hasta cuatro años.
¿Qué pasa si uno de los cónyugues no acepta la decisión de divorciarse?
La ley enumera varias razones que pueden llevar a divorcio. Entre ellas el adulterio, la tentativa de uno de los cónyugues contra la vida del otro o de los hijos, la instigación de uno de los cónyugues al otro a cometer delito, la injuria grave y el abandono voluntario o malicioso. Esos argumentos sólo serán usados en el caso de que uno de los dos cónyugues no acepte el divorcio.
El siguiente esquema resume lo que explicamos anteriormente.