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Pesos pesados
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Pueden pasar muchas cosas en los gimnasios. Además de personas interesadas en verse bien, hay máquinas que se rompen y que pueden atentar contra el físico de los usuarios. También podemos encontrar profesores sin título oficial, gimnasios sin habilitación atestados de gente ejercitando en espacios reducidos o sin cobertura médica para asistir en una urgencia a la víctima. Frente a alguno de estos posibles accidentes, ¿quién es el responsable?
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En esta época de temperaturas amenas, muchas personas deciden invertir su tiempo en verse bien. Para esto recurren a gimnasios dónde quemar energías, bajar de peso y porque no, contornear su figura son las actividades más frecuentes.
De acuerdo con datos del sector, en estos meses del año se incrementa en un 50% la concurrencia a estos establecimientos. Por esta razón, el Gobierno porteño se puso en campaña para detectar cuales de ellos presentan anomalías o aspectos que puedan generar riesgos en los usuarios de sus instalaciones.
Si me accidento en el gimnasio, ¿puedo hacerle juicio? En principio, hay que analizar cuál fue la causa que motivó el accidente, para determinar los grados de responsabilidad de las personas implicadas en la actividad física, desde el dueño del gimnasio hasta los profesores a cargo.
Falta de mantenimiento de las máquinas En muchos gimnasios, los aparatos no se encuentran en condiciones para operar. Los cables o sogas de las máquinas se desgastan por el roce con las roldanas o porque no resisten el peso que portan, las mancuernas están mal soldadas y se desprenden con el uso, los aparatos se oxidan, se parten y se convierten en elementos filosos y cortantes.
En cualquiera de estos casos, si el usuario del servicio sufre un accidente, puede iniciar acciones legales contra el establecimiento y contra la empresa encargada del mantenimiento.
¿Por qué contra los dos? Porque aunque el cuidado de las máquinas se delegue a otra empresa, el gimnasio es responsable por haberla elegido, en caso de que no estuviese habilitada o por no exigirle el cumplimiento de un control exhaustivo y periódico. “o como víctima no puedo saber de quién es la culpa, si del que eligió mal o de quien no reparó las máquinas, por lo que les inicio juicio a los dos” afirmó el Dr. Esteban Otero, especialista en derecho civil.
Para Carlos Arcuri, profesor de Educación Física y especialista en Antropometría, los accidentes por máquinas defectuosas son muy frecuentes, porque para abaratar los costos, no se hacen los debidos controles. “Los gimnasios deberían tener en cada una de sus máquinas la fecha en que fue revisada y la firma del responsable, al igual que ocurre con el mantenimiento de ascensores”, señaló.
Sin título de Profesor Hay gimnasios que ponen al frente de un grupo a hombres musculosos o mujeres estilizadas y bonitas para atraer a sus clientes. Muchos creen que por tener un buen físico se es un buen profesor, pero “quizás estas personas carecen de un título oficial y desconocen de musculación” sostuvo Arcuri. “Arman rutinas deportivas idénticas para todo el mundo, sin saber las limitaciones físicas particulares, provocándoles problemas de columna, en las articulaciones o cardíacos”, agregó.
Dijo también que una de las deudas pendientes en materia deportiva es la falta de un certificado específico para profesores de gimnasios. “El egresado de educación física, sale con conocimientos generales, pero no tiene una capacitación especial que apunte concretamente a los ejercicios con sobrepeso propios de la actividad de un gimnasio”.
Controles médicos obligatorios No todos los cuerpos son iguales y pueden soportar el mismo esfuerzo. Pero a muchos dueños de gimnasios les interesa sólo aumentar el número de sus socios, sin importarles si se encuentran en condiciones físicas de entrenar. Entonces, no exigen certificados de aptitud física a los nuevos inscriptos ni les hacen un control médico previo a la actividad física.
“Los profesores deben conocer qué tipo de esfuerzo puede hacer la persona en relación a su sexo, peso corporal y edad. Pero en los gimnasios no les hacen hacer pruebas de fuerza, para evaluar su frecuencia cardíaca durante el ejercicio o cuál es el peso ideal con que deben trabajar. Para los dueños, los socios terminan siendo una cuota más que se paga todos los meses”, expresó Arcuri.
¿Qué ocurre si un socio sufre un ataque cardíaco mientras entrena? El responsable de la salud de los socios es el gimnasio. Si allí no le realizaron al socio los chequeos médicos o le exigieron un certificado médico particular, es responsable de lo que pase con la salud de sus socios. No obstante, si el damnificado conocía que padecía una enfermedad y la ocultó, la responsabilidad podría recaer sobre la víctima.
La hora del juicio Los accidentes en gimnasios, producto de la negligencia de las personas a cargo de estos establecimientos, se tipifican dentro de los artículos 1109 y 1113 del Código Civil.
Según el 1109: "todo el que ejecuta un hecho que por su culpa o negligencia ocasiona un daño a otro, está obligado a la reparación del perjuicio".
Por el 1113, el imputado responde no sólo por él sino por las personas o cosas que tutela, en tanto que "la obligación del que ha causado un daño se extiende a los daños que causaren los que están bajo su dependencia o por las cosas de que se sirve, o que tiene a su cuidado". Las máquinas defectuosas o sin el debido mantenimiento son responsabilidad de su propietario y de la empresa encargada de preservarlas.
¿Qué juicio puedo iniciar? La persona víctima de un accidente dentro de un gimnasio puede reclamar una acción civil por daños y perjuicios, que incluye:
Daño físico: por el perjuicio que causó el accidente a la salud de la persona, y las incapacidades o secuelas propias del daño.
Daño moral: por las complicaciones que le trajo el accidente a esa persona en su vida normal, como ser una lesión en el brazo que lo inhabilitó para desarrollar su trabajo en plenitud.
Daño estético: es una clasificación dentro de los distintos tipos de daño, y tiene que ver con la deformidad que ocasionó la caída de una mancuerna en una zona del cuerpo visible y expuesta a los demás como es la cara.
En Capital Federal antes de ir a juicio es obligatorio pasar por el proceso extrajudicial de la mediación. En provincia de Bs.As. esto es opcional. La mediación es una suerte de reunión oficiada por un mediador en la cual las dos partes que intervienen en un conflicto son citadas para lograr llegar a un acuerdo. Se trata de un proceso que puede llevar a una resolución veloz, económica y eficaz del conflicto en cuestión.
Venta de medicamentos y sustancias Al menos en la Ciudad de Buenos Aires, de acuerdo con la ley 139, está prohibida la venta de medicamentos y sustancias que contengan principios activos que modifiquen el rendimiento físico o accionen fisiológicamente sobre el organismo.
Consejos para entrenar seguros
-Las máquinas de ejercicios deben estar en condiciones óptimas de uso.
-Los cables o sogas que sujetan las pesitas rectangulares conocidas como ´ladrillos´, no deben presentar signos de desgaste, producto de un roce defectuoso o del envejecimiento.
-Las poleas deben estar engrasadas para girar sin resistencia y no causar lesiones en las articulaciones que en ese momento se ejercitan.
-Las mancuernas deben tener soldaduras firmes y deben controlarse para evitar su desprendimiento.
-Debe haber un espacio adecuado entre las máquinas y una cantidad de socios proporcional al tamaño del gimnasio, para prevenir accidentes causados por superpoblación.
-El gimnasio debe contar con un servicio médico permanente de urgencia o, al menos, un contrato con un establecimiento asistencial de calidad, que socorra a los socios en caso de un accidente.
-Las personas a cargo de la enseñanza, deben ser profesores de Educación Física con título oficial, capacitados para hacer rutinas adecuadas según las necesidades de cada socio. Y no sólo personas con cuerpos privilegiados.
-Debe existir una cantidad de profesores en relación con el número de personas que entrenan. La cifra ideal, según Arcuri, debe ser de un profesor cada diez alumnos.
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