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Miércoles 12 de Diciembre de 2018

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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014
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Todo sobre seguridad bancaria

En esta nota, el caso del robo de las cajas de seguridad del Banco Francés de San Miguel, analizado por la reconocida abogada Nydia Zingman de Domínguez, una especialista en el caso y que se desempeña como defensora de damnificados bancarios, desde 1988. ¿Qué hay que hacer si roban de mi caja de seguridad?

Como nuevamente ha sucedido un robo de cajas de seguridad en el Banco Francés de San Miguel, hago una nota de análisis para todos los lectores de Defiendase.com que han recibido con mucha inquietud esa noticia y que revela una vez más la falta de seguridad en las operaciones bancarias.

Un poco de historia
Comencé a defender damnificados de robos y hurtos de cajas de seguridad bancarias desde 1988. Defendí víctimas de boqueteros y de ladrones más silenciosos que saquean las cajas de seguridad sin que se perciba externamente el delito, sorprendiendo y shockeando al cliente del banco cuando abre su caja y se da cuenta que le han robado todo su contenido. Senté jurisprudencia defendiendo a las víctimas entre las que se cuentan las del Banco Mercantil-La Caja Sudameris (en octubre de 1992 saquearon 370 cajas), Banco Francés de Avenida Callao y Las Heras, Banco Río de Acasuso (enero de 2006), Banco Nación (junio de 2005), y de muchos más bancos de primera línea donde hubo y hay casos de hurtos.

Es importante que los damnificados conozcan sus derechos y que quienes no lo son  y aún siendo inseguras las cajas quieran seguir utilizándolas por no tener otro lugar para resguardar sus bienes, que conozcan que medidas preventivas pueden adoptar. Por consiguiente, estudiaremos a fondo cómo es jurídicamente este contrato de alquiler de cofre en los bancos (tema que enseño en la Facultad de Derecho de UBA y en el Colegio Público de Abogados de CABA, en cursos de grado y de posgrado respectivamente, de Contratos Empresariales).

Bajo la lupa
Analizando el contrato que une a las partes y la responsabilidad de los bancos cuando falla la seguridad y se producen daños en el patrimonio y en la persona en forma integral, el banco como profesional de la seguridad tiene una responsabilidad agravada por su condición de tal. Estamos frente a un contrato con cláusulas predispuestas, en el cual se encuentra inserta una de ellas que exime o limita la responsabilidad bancaria,  desnaturalizando y agraviando el  criterio de equidad y justicia.

El servicio bancario tiene esencia social y debe ser prestado en condiciones dignas y con carácter profesional.

La falla en el servicio de "seguridad activa" que debe acompañar al alquiler de los cofres, hace nacer la responsabilidad del derecho común frente al cliente que cumplió con sus obligaciones contractuales y que se vio dañado por la entidad en la que depositó no sólo sus bienes sino también su confianza.

El Contrato de Caja de Seguridad  tiene como causa principal -como su nombre lo indica- la seguridad que busca el cliente para los efectos que guarde en ella. En nuestro ordenamiento legal interpretamos con el resto de la doctrina y jurisprudencia imperantes, que los artículos 542 y 953 del Código Civil como así también la Ley de Defensa del Consumidor, invalidan la aplicación de las cláusulas limitativas o eximentes de responsabilidad.

La obligación del banco es de resultado.
El caso fortuito o la fuerza mayor -únicos eximentes de la responsabilidad- no incluyen el hecho del hombre; por el contrario, el robo o hurto son los riesgos que asume el banco y constituyen el origen  del negocio bancario de servicio de cajas de seguridad.

En los contratos y en la publicidad, los bancos deberían explicar y describir los medios, organización y recursos de seguridad con que cuentan para brindar al cliente. O sea, que integren todo eso en el contrato.

A su vez, el Banco Central de la República Argentina debería establecer medidas mínimas de seguridad en los locales y, específicamente, en las áreas de cajas de seguridad.  Como así también en la forma de prestar el servicio: tienen que ser más eficaces y adecuadas a los tiempos modernos, llevando a cabo un control sistematizado de su cumplimiento, aplicando sanciones cuando corresponda a las entidades que no cumplan con la normativa aplicable.

Un ejemplo y beneficio, para todos
Por su parte, merece ser aplaudida nuestra Jurisprudencia unánime del Fuero Comercial de Capital Federal, que ha sentado la responsabilidad bancaria en caso de robos y hurtos de cajas de seguridad y que ha recepcionado la prueba de indicios como válida en estos procesos de daños y perjuicios para resarcir a las víctimas. Además, porque constituyo el único camino para incentivar a las entidades financieras a invertir en seguridad.

-"Dado que la caja de seguridad se encuentra dentro del recinto y custodia del banco, que no se declara su contenido y dada por lo tanto, la dificultad insalvable del damnificado de producir la plena prueba sobre su contenido, se ha considerado que los elementos del juicio deben analizarse con un criterio amplio acudiendo inclusive a las presunciones para dictar sentencia en caso de robos o hurtos". Se admite la "prueba de indicios", que sin constituir plena prueba, consiste en aportes probatorios parciales e incompletos indicativos de la realidad de los hechos denunciados en la demanda, que unidos a otros, forman la convicción en el juez de la verdad de los hechos denunciados y del derecho al reclamo. Por ejemplo, son indicios: fotografías de joyas o su descripción por parte del accionante y de los testigos, prueba sobre el nivel social y económico del damnificado, prueba sobre el origen y preexistencia de los valores y dinero contenido en la caja como pruebas sobre una herencia o indemnización recibida, sobre una operación de venta o alquiler de donde provendrían los fondos, comprobantes de compras de billetes de dólares, indicios sobre la finalidad o el por qué de haber estado dentro de la caja de seguridad el dinero y demás efectos, testigos sobre la moralidad y honestidad de los damnificados que iniciaron el proceso, etc.

-En caso de haber sido sustraídas joyas de la caja de seguridad se ofrecerá la prueba pericial que efectúa en general el banco de la ciudad, quien realizará el dictamen pericial en base a las descripciones de las joyas que minuciosamente deben constar en la demanda, más las fotografías que se hayan aportado al expediente como también las descripciones que realicen los testigos que las hayan visto en reuniones, fiestas o en alguna otra ocasión. Y si existiera valuación de las joyas realizadas con anterioridad al robo de la caja (por joyeros o compañías de seguros) su aporte constituye un indicio de prueba muy relevante al momento del dictado de la sentencia.

-Se ha establecido, que habiendo prueba de indicios sería y concordante, se puede como en otros juicios de daños y perjuicios dictar por presunciones legales la sentencia e  indemnizar el daño material (contenido de la caja de seguridad), el lucro cesante (ganancias dejadas de percibir por no contar con el dinero -por ejemplo no haber podido concretar un negocio u operación inmobiliaria que hubiera dejado ganancias-), el daño moral, conceptuado como el sufrimiento y dolor por la pérdida del contenido de la caja, de objetos, valores, de planes y proyectos. Y también el daño psíquico, que es la patología emocional y psicológica que padecerá el damnificado en su interior, a partir del hecho traumático (pérdida de la seguridad en el accionar, desconfianza excesiva, sensación de violación, temor permanente al robo o saqueo, etc.). Estos dos últimos ítems se pueden probar con constancias escritas de médicos y psicólogos o instituciones de la especialidad así como por testigos y pericias médicas y psiquiátricas.

-Es obligación particular del banquero la vigilancia y el deber de tomar todas las medidas necesarias para asegurar la integridad del cofre y su contenido, siendo esta una obligación de resultado (no basta con probar que se intentó dar seguridad y que se hizo todo lo posible, sino que el objeto del contrato es la seguridad pudiendo solo eximirse por caso fortuito o por el hecho culposo o doloso de la víctima).

-El riesgo empresario esta a cargo del profesional de la seguridad (el banquero es quien lucra con el negocio de alquiler de cofres).

-La diferencia entre robo y hurto está en la violencia física que caracteriza a cada uno. Es decir, por ejemplo, que en los casos de boqueteros (Banco Mercantil-La Caja en 1992, Banco Francés de 1997, Banco Nación en 2005 y Banco Río en 2006) hubo violencia, ya que se forzaron las cajas, cerraduras y paredes. Por el contrario, el caso que patrociné en 1993 ("Kogan Guido c/Banco de Mendoza" leading case con sentencia de primera instancia y fallo confirmatorio en pleno de la sala comercial "A" y en otros posteriores y concordantes), el damnificado había entrado al recinto del Banco, abrió su caja sin sospechar que le habían sustraído el contenido y descubrió lo lamentablemente sucedido. Sin embargo, ahí no hubo violencia física que exteriorizara el delito.

En ambos casos se admite la prueba de indicios, se recurre a las presunciones para valorar la prueba y dictar sentencia, se resarce el daño material, moral psíquico y lucro cesante (habiendo suficiente prueba de indicios) y se considera que los Bancos tienen una obligación de resultado frente a sus clientes. Recientemente se dictaron varias sentencias en otros casos similares de hurtos en que se hicieron lugar a las indemnizaciones integrales solicitadas en las demandas de las víctimas usuarios de cajas.

-El plazo de prescripción para iniciar juicio en estos casos es de diez años desde que sucedió o se descubrió el delito y es reclamable todo el contenido de la caja aunque no pertenezca al titular del contrato sino a un amigo, socio o familiar.

Medidas preventivas-Acta notarial, fotos autenticadas y valuaciones de joyas
Una prueba de indicios muy valiosa en estos juicios de daños y perjuicios para probar el monto del daño material, la constituye un acta notarial labrada con anterioridad al robo o hurto, con la descripción del contenido de la caja y con constancia  del hecho de ser guardado dentro de ella en presencia del escribano público. 

También detentan esta fuerza probatoria las fotografías autenticadas de joyas que se guarden en la caja y su valuación por parte de compañías de seguros o de tasadores profesionales, previas a la ocurrencia del hecho delictuoso y autenticadas. 

Dado la cantidad de delitos bancarios y otros que se vienen sucediendo en nuestra sociedad, es hora de tomar medidas en resguardo de la integridad del patrimonio privado.

Si bien en la introducción afirmamos que "nadie se prepara por si le roban su caja de seguridad", creo que actualmente es conveniente hacerlo en caso de contratar este servicio. Y si algunos Bancos de plaza impiden la concurrencia del escribano público conjuntamente con el titular para labrar el acta referenciada, hay que remarcarles que  eso es un derecho de la persona que contrató la caja de seguridad que se ve cercenado y no tiene fundamento legal la oposición de las entidades.

Datos personales
Doctora Nydia Zingman de Domínguez es profesora de Contratos Civiles y Comerciales desde 1988 a 1998 y de Franchising Leasing y Contratos Informáticos desde 1995 hasta la actualidad en la Facultad de Derecho UBA. También dicta conferencias y cursos de Contratos Empresariales Modernos en el Colegio Público de Abogados (desde 1988 hasta la actualidad) por Instituto de Derecho Comercial con profesor Dr. Héctor Alegría y es defensora de damnificados bancarios desde hace 21 años. Además asentó jurisprudencia en la materia y escribió en el diario “La Ley” y en el capítulo “Robos de cajas de seguridad” del libro “Responsabilidad de los Bancos frente al cliente” (Editorial Rubinzal Culzoni–2006).
 
www.nydiazingman.com
nydiazingmandedominguez@yahoo.com.ar
Dirección: Montevideo 1178 piso 5°.
Teléfonos: 4812-3016 ó 4811-3105.
Celular: 154-146-8753.


Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

Todo sobre seguridad bancaria

En esta nota, el caso del robo de las cajas de seguridad del Banco Francés de San Miguel, analizado por la reconocida abogada Nydia Zingman de Domínguez, una especialista en el caso y que se desempeña como defensora de damnificados bancarios, desde 1988. ¿Qué hay que hacer si roban de mi caja de seguridad?

Todo sobre seguridad bancaria

Como nuevamente ha sucedido un robo de cajas de seguridad en el Banco Francés de San Miguel, hago una nota de análisis para todos los lectores de Defiendase.com que han recibido con mucha inquietud esa noticia y que revela una vez más la falta de seguridad en las operaciones bancarias.

Un poco de historia
Comencé a defender damnificados de robos y hurtos de cajas de seguridad bancarias desde 1988. Defendí víctimas de boqueteros y de ladrones más silenciosos que saquean las cajas de seguridad sin que se perciba externamente el delito, sorprendiendo y shockeando al cliente del banco cuando abre su caja y se da cuenta que le han robado todo su contenido. Senté jurisprudencia defendiendo a las víctimas entre las que se cuentan las del Banco Mercantil-La Caja Sudameris (en octubre de 1992 saquearon 370 cajas), Banco Francés de Avenida Callao y Las Heras, Banco Río de Acasuso (enero de 2006), Banco Nación (junio de 2005), y de muchos más bancos de primera línea donde hubo y hay casos de hurtos.

Es importante que los damnificados conozcan sus derechos y que quienes no lo son  y aún siendo inseguras las cajas quieran seguir utilizándolas por no tener otro lugar para resguardar sus bienes, que conozcan que medidas preventivas pueden adoptar. Por consiguiente, estudiaremos a fondo cómo es jurídicamente este contrato de alquiler de cofre en los bancos (tema que enseño en la Facultad de Derecho de UBA y en el Colegio Público de Abogados de CABA, en cursos de grado y de posgrado respectivamente, de Contratos Empresariales).

Bajo la lupa
Analizando el contrato que une a las partes y la responsabilidad de los bancos cuando falla la seguridad y se producen daños en el patrimonio y en la persona en forma integral, el banco como profesional de la seguridad tiene una responsabilidad agravada por su condición de tal. Estamos frente a un contrato con cláusulas predispuestas, en el cual se encuentra inserta una de ellas que exime o limita la responsabilidad bancaria,  desnaturalizando y agraviando el  criterio de equidad y justicia.

El servicio bancario tiene esencia social y debe ser prestado en condiciones dignas y con carácter profesional.

La falla en el servicio de "seguridad activa" que debe acompañar al alquiler de los cofres, hace nacer la responsabilidad del derecho común frente al cliente que cumplió con sus obligaciones contractuales y que se vio dañado por la entidad en la que depositó no sólo sus bienes sino también su confianza.

El Contrato de Caja de Seguridad  tiene como causa principal -como su nombre lo indica- la seguridad que busca el cliente para los efectos que guarde en ella. En nuestro ordenamiento legal interpretamos con el resto de la doctrina y jurisprudencia imperantes, que los artículos 542 y 953 del Código Civil como así también la Ley de Defensa del Consumidor, invalidan la aplicación de las cláusulas limitativas o eximentes de responsabilidad.

La obligación del banco es de resultado.
El caso fortuito o la fuerza mayor -únicos eximentes de la responsabilidad- no incluyen el hecho del hombre; por el contrario, el robo o hurto son los riesgos que asume el banco y constituyen el origen  del negocio bancario de servicio de cajas de seguridad.

En los contratos y en la publicidad, los bancos deberían explicar y describir los medios, organización y recursos de seguridad con que cuentan para brindar al cliente. O sea, que integren todo eso en el contrato.

A su vez, el Banco Central de la República Argentina debería establecer medidas mínimas de seguridad en los locales y, específicamente, en las áreas de cajas de seguridad.  Como así también en la forma de prestar el servicio: tienen que ser más eficaces y adecuadas a los tiempos modernos, llevando a cabo un control sistematizado de su cumplimiento, aplicando sanciones cuando corresponda a las entidades que no cumplan con la normativa aplicable.

Un ejemplo y beneficio, para todos
Por su parte, merece ser aplaudida nuestra Jurisprudencia unánime del Fuero Comercial de Capital Federal, que ha sentado la responsabilidad bancaria en caso de robos y hurtos de cajas de seguridad y que ha recepcionado la prueba de indicios como válida en estos procesos de daños y perjuicios para resarcir a las víctimas. Además, porque constituyo el único camino para incentivar a las entidades financieras a invertir en seguridad.

-"Dado que la caja de seguridad se encuentra dentro del recinto y custodia del banco, que no se declara su contenido y dada por lo tanto, la dificultad insalvable del damnificado de producir la plena prueba sobre su contenido, se ha considerado que los elementos del juicio deben analizarse con un criterio amplio acudiendo inclusive a las presunciones para dictar sentencia en caso de robos o hurtos". Se admite la "prueba de indicios", que sin constituir plena prueba, consiste en aportes probatorios parciales e incompletos indicativos de la realidad de los hechos denunciados en la demanda, que unidos a otros, forman la convicción en el juez de la verdad de los hechos denunciados y del derecho al reclamo. Por ejemplo, son indicios: fotografías de joyas o su descripción por parte del accionante y de los testigos, prueba sobre el nivel social y económico del damnificado, prueba sobre el origen y preexistencia de los valores y dinero contenido en la caja como pruebas sobre una herencia o indemnización recibida, sobre una operación de venta o alquiler de donde provendrían los fondos, comprobantes de compras de billetes de dólares, indicios sobre la finalidad o el por qué de haber estado dentro de la caja de seguridad el dinero y demás efectos, testigos sobre la moralidad y honestidad de los damnificados que iniciaron el proceso, etc.

-En caso de haber sido sustraídas joyas de la caja de seguridad se ofrecerá la prueba pericial que efectúa en general el banco de la ciudad, quien realizará el dictamen pericial en base a las descripciones de las joyas que minuciosamente deben constar en la demanda, más las fotografías que se hayan aportado al expediente como también las descripciones que realicen los testigos que las hayan visto en reuniones, fiestas o en alguna otra ocasión. Y si existiera valuación de las joyas realizadas con anterioridad al robo de la caja (por joyeros o compañías de seguros) su aporte constituye un indicio de prueba muy relevante al momento del dictado de la sentencia.

-Se ha establecido, que habiendo prueba de indicios sería y concordante, se puede como en otros juicios de daños y perjuicios dictar por presunciones legales la sentencia e  indemnizar el daño material (contenido de la caja de seguridad), el lucro cesante (ganancias dejadas de percibir por no contar con el dinero -por ejemplo no haber podido concretar un negocio u operación inmobiliaria que hubiera dejado ganancias-), el daño moral, conceptuado como el sufrimiento y dolor por la pérdida del contenido de la caja, de objetos, valores, de planes y proyectos. Y también el daño psíquico, que es la patología emocional y psicológica que padecerá el damnificado en su interior, a partir del hecho traumático (pérdida de la seguridad en el accionar, desconfianza excesiva, sensación de violación, temor permanente al robo o saqueo, etc.). Estos dos últimos ítems se pueden probar con constancias escritas de médicos y psicólogos o instituciones de la especialidad así como por testigos y pericias médicas y psiquiátricas.

-Es obligación particular del banquero la vigilancia y el deber de tomar todas las medidas necesarias para asegurar la integridad del cofre y su contenido, siendo esta una obligación de resultado (no basta con probar que se intentó dar seguridad y que se hizo todo lo posible, sino que el objeto del contrato es la seguridad pudiendo solo eximirse por caso fortuito o por el hecho culposo o doloso de la víctima).

-El riesgo empresario esta a cargo del profesional de la seguridad (el banquero es quien lucra con el negocio de alquiler de cofres).

-La diferencia entre robo y hurto está en la violencia física que caracteriza a cada uno. Es decir, por ejemplo, que en los casos de boqueteros (Banco Mercantil-La Caja en 1992, Banco Francés de 1997, Banco Nación en 2005 y Banco Río en 2006) hubo violencia, ya que se forzaron las cajas, cerraduras y paredes. Por el contrario, el caso que patrociné en 1993 ("Kogan Guido c/Banco de Mendoza" leading case con sentencia de primera instancia y fallo confirmatorio en pleno de la sala comercial "A" y en otros posteriores y concordantes), el damnificado había entrado al recinto del Banco, abrió su caja sin sospechar que le habían sustraído el contenido y descubrió lo lamentablemente sucedido. Sin embargo, ahí no hubo violencia física que exteriorizara el delito.

En ambos casos se admite la prueba de indicios, se recurre a las presunciones para valorar la prueba y dictar sentencia, se resarce el daño material, moral psíquico y lucro cesante (habiendo suficiente prueba de indicios) y se considera que los Bancos tienen una obligación de resultado frente a sus clientes. Recientemente se dictaron varias sentencias en otros casos similares de hurtos en que se hicieron lugar a las indemnizaciones integrales solicitadas en las demandas de las víctimas usuarios de cajas.

-El plazo de prescripción para iniciar juicio en estos casos es de diez años desde que sucedió o se descubrió el delito y es reclamable todo el contenido de la caja aunque no pertenezca al titular del contrato sino a un amigo, socio o familiar.

Medidas preventivas-Acta notarial, fotos autenticadas y valuaciones de joyas
Una prueba de indicios muy valiosa en estos juicios de daños y perjuicios para probar el monto del daño material, la constituye un acta notarial labrada con anterioridad al robo o hurto, con la descripción del contenido de la caja y con constancia  del hecho de ser guardado dentro de ella en presencia del escribano público. 

También detentan esta fuerza probatoria las fotografías autenticadas de joyas que se guarden en la caja y su valuación por parte de compañías de seguros o de tasadores profesionales, previas a la ocurrencia del hecho delictuoso y autenticadas. 

Dado la cantidad de delitos bancarios y otros que se vienen sucediendo en nuestra sociedad, es hora de tomar medidas en resguardo de la integridad del patrimonio privado.

Si bien en la introducción afirmamos que "nadie se prepara por si le roban su caja de seguridad", creo que actualmente es conveniente hacerlo en caso de contratar este servicio. Y si algunos Bancos de plaza impiden la concurrencia del escribano público conjuntamente con el titular para labrar el acta referenciada, hay que remarcarles que  eso es un derecho de la persona que contrató la caja de seguridad que se ve cercenado y no tiene fundamento legal la oposición de las entidades.

Datos personales
Doctora Nydia Zingman de Domínguez es profesora de Contratos Civiles y Comerciales desde 1988 a 1998 y de Franchising Leasing y Contratos Informáticos desde 1995 hasta la actualidad en la Facultad de Derecho UBA. También dicta conferencias y cursos de Contratos Empresariales Modernos en el Colegio Público de Abogados (desde 1988 hasta la actualidad) por Instituto de Derecho Comercial con profesor Dr. Héctor Alegría y es defensora de damnificados bancarios desde hace 21 años. Además asentó jurisprudencia en la materia y escribió en el diario “La Ley” y en el capítulo “Robos de cajas de seguridad” del libro “Responsabilidad de los Bancos frente al cliente” (Editorial Rubinzal Culzoni–2006).
 
www.nydiazingman.com
nydiazingmandedominguez@yahoo.com.ar
Dirección: Montevideo 1178 piso 5°.
Teléfonos: 4812-3016 ó 4811-3105.
Celular: 154-146-8753.


Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.